www.clubdeperuanos.com Enero 2007

¿Qué ven que no vi?

Florencia, Lis y Daniel... emigraron al Perú

Lima pareciera volverse cada vez más cosmopolita, y es que cada vez uno se cruza con más extranjeros, que no sólo están de visita, sino que se han mudado a nuestro país. Algunos, como los argentinos con los que conversamos, llegaron para buscar las oportunidades que su país les estaba negando. Otros, como la cubana-americana, por una personalidad romántica que en búsqueda de experiencias enriquecedoras, convirtió en años lo que se suponía serían sólo unos meses. Algunos mantienen su acento, otros lo están perdiendo. Así es, mientras que cada día miles de peruanos en Perú aún piensan que la única manera de salir adelante es emigrando, algunos extranjeros vieron exactamente lo opuesto, y eligieron buscar fortunas (o la felicidad) en nuestro país.

Aquí los relatos de Daniel y Florencia Rodriguez de Argentina, y Lisbeth de Miami:
Allá por el año 2002, respondiendo a un aviso de un diario Argentino en la que se buscaba anfitrionas para trabajar en Lima con un producto de belleza, Florencia, pisó por primera vez el suelo peruano, en un supuesto viaje de sólo 40 días. ¿La paga? Un poco más de US$ 100 dólares diarios; es decir, US$ 4,500 por 40 días. Una fortuna para esta bella argentina, ya que su país acababa de sufrir una de las peores crisis económicas de su historia moderna y el peso se había devaluado en casi el 300%. Así las cosas, 4,500 dólares representaban $ 13,500 pesos argentinos. Muy pronto, los 40 días se convirtieron en 4 años.

El caso de Lisbeth Buzzi es un poco diferente. Mientras que Florencia vino para hacer plata, llegando a un país prácticamente desconocido para ella; Lisbeth, ya sabía mucho de Perú y de los peruanos. Ella es psicóloga por estudios, aventurera de espíritu y bailarina de corazón. A los 13 años, junto con sus padres, hermana y su perrito, dejó La Habana, con rumbo a Miami, previa escala en Jamaica. ¡Quién diría que ésa sería sólo una primera escala! Ahora con sus 28 años, Lis conoce más de 20 países, pero es el Perú, el que la dejó cautiva.

Lisbeth recuerda su primera impresión al pisar tierras americanas “Fue como cuando ves una película que cambia de blanco y negro a color”. Primero, Lis tuvo que aprender inglés, luego, partió para la Universidad de la Florida en Gainsville, donde se graduó de psicóloga, y después hizó un internado en Granada, España.

Su primer contacto con el Perú y los peruanos se dio cuando vivía en Kendall, Miami, llegando a descubrir una nueva cultura y costumbres. Para ella, los peruanos allá: “Son como una red de pesca, jalas a uno y salen más de veinte. Son muy nacionalistas y siempre están juntos”. Y casi sin darse cuenta, empezó a sentirse muy a gusto, con muchas cosas en común e, inclusive, estaba más contenta con los peruanos que con los propios cubanos americanos y americanos.

“De tanto escuchar todos los lugares y aventuras que me contaban mis amigos, no tenía más que hacer que empezar a ahorrar para poder viajar y conocer el Perú. Es así que en el mes de Julio del 2002, curiosamente en el mismo año que Florencia, Lis, llega a Lima por primera vez. Ese viaje se extendió por cuatro meses, pero llegó la hora de retornar, aunque no por mucho tiempo, ya que el destino la juntó sentimentalmente con un peruano. Fue entonces cuando ambos decidieron un retorno juntos, y ya desde Agosto del 2005, viven en Lima.

Mientras tanto, Florencia, luego de pasar los primeros meses como anfitriona, había cambiado de rubro y empezado a trabajar en una peluquería limeña. La peluquería no se daba abasto, por lo que Florencia viajó a Buenos Aires a contratar más estilistas. Daniel contestó al llamado. El sentía que su trabajo no era apreciado en Buenos Aires, ya que cobraba 20 pesos argentinos (US$ 6.50) por un corte de pelo, y la competencia era feroz. Sin pensarlo dos veces, y a pesar de que tenía el riesgo de no ganar lo suficiente, ya que el sueldo básico que le garantizaban en Lima era la mitad de lo que ganaba en Buenos Aires, aceptó la propuesta de Florencia, puesto que tenía la oportunidad de ganar más por las comisiones.

Daniel reconoce que por aquel entonces, no conocía mucho del Perú; ya que su única referencia era la comunidad peruana de los barrios marginales de Buenos Aires. Ya en Lima, los peruanos, (y peruanas) lo recibieron “bárbaro”. Inclusive descubrió que su acento era un “plus” y que sus clientas, eran inclusive más receptivas a sus recomendaciones, de lo que eran las mismas argentinas. Daniel al año de llegar a Lima, ya ganaba el doble de lo que hacía en Buenos Aires.

Por su lado, Lis, nuestra cubana americana, nos comenta que en definitiva, económicamente no le va mejor, en Lima gana la tercera parte de lo que podría ganar en USA, pero siente que se está enriqueciendo como persona. La gente aquí sabe disfrutar de la vida, el tiempo es más largo y su espíritu aventurero la ha llevado a conocer la costa, sierra y selva. Para ella, ser un inmigrante en Perú, es prácticamente como serlo en cualquier otro país, a la gente le llama la atención el acento y te pregunta de dónde eres.

Daniel al comienzo le costo acostumbrarse a la comida. Así es, le decían: “Prueba ésto que es riquísimo” - por un ají de gallina- y él, acostumbrado sólo a comer carne con un poquito de sal o pastas, lo probaba y terminaba con la boca ardiendo por el picante. Sin embargo, parece que el “Che” ya encontró el balance, porque cuando le preguntamos por su plato preferido, nos dice, ahora sin dudar, que es el lomo saltado.

Mientras tanto, Lis, por el momento no tiene un plan de regreso y está contenta trabajando en una compañía de turismo, bailando flamenco y disfrutando de la comida, por supuesto. A ella, primero le gustó el locro de zapallo, pero ahora su favorito es el seco.

Ha pasado el tiempo y a Daniel y Florencia, la vida les deparó muchas sorpresas. Ellos ya tienen su propio negocio: Una peluquería en Pardo y Aliaga, en San Isidro. Además, ya han cambiado la visa de trabajo por una de inversionista, que requería una inversión mínima de US$ 25,000. Y lo más importante de todo: Daniel y Florencia se enamoraron y ahora ella está embarazada, en espera de su primer hijo peruano.

Así es, algunos llegaron al Perú para hacer plata, otros para disfrutar la vida....y ya sea por uno u otro, el Perú les abrió las puertas a estos inmigrantes que lo ven como el país de las oportunidades.

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Entrevista: Luis Campos
Redacción : Lúa Garma Jauregui




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