Made in
AyacuchoHistoria de la familia Añaños
Recuerdo la primera vez que supe de la existencia de Kola Real, fue en un
artículo en la primera página de la sexyón de Negocios,
del Wall Street Journal, allá por el año 2003. En él, se
destacaba las bondades de una nueva gaseosa “peruana” que subía en el
mercado a pasos vertiginosos. Pero, ¿Qué compañía era esa de la que
hablaban los norteamericanos y que yo ni conocía? ¿Qué gaseosa era
esa que se llamaba Kola Real, y que, supuestamente se había convertido en la
pesadilla de la Coca Cola en México? ¿De qué me había
perdido?
El motivo por el que no había oído hablar de la Kola Real, ni de los
Añaños – uno de los grupos más exitosos del Perú - era simple:
Esta compañía, que vende ahora más de 300 millones de dólares
y tiene operaciones en varios países latinoamericanos y Tailandia, no
existía en 1987, año en que dejé el Perú porque
“supuestamente”, allá no había futuro.
Pero, ¿Cómo empezó este imperio construido, ladrillo a
ladrillo, con el sudor de sus propietarios? Corría la década de los
80, época en la que nuestro país se estaba “desgarrando” con los
ataques terroristas a diario y Sendero Luminoso, se había apoderado,
prácticamente, de las principales ciudades del interior de nuestro
país, sobre todo, de una en particular: Ayacucho. En dicha ciudad,
los ataques se habían convertido en el pan de cada día, saqueos a los
pobladores, comercios y hasta a los camiones expendedores de Coca Cola y
Pepsi. Y fueron justamente, esos constantes asaltos, los que obligaron a
ambas firmas, a dejar de abastecer la ciudad con su líquido elemento.
Así, con una visión de oportunidad que muy pocos fueron
capaces de ver, Industrias Añaños fue constituida, en Ayacucho, en el año
1988, dándose los primeros pasos de lo que ahora es una
multinacional. Pero, ¿Cómo lo hicieron?
Con un innato olfato por los negocios, la familia Añaños consiguió
prestarse US$ 30,000 -entre familiares y amigos- para iniciar una
fábrica de gaseosas, las que embotellaban en el patio de su casa en
botellas de cerveza recicladas. Dada la coyuntura, la “Kola Real”, pronto
llenó el vacío que habían dejado la Coca Cola y Pepsi, copando el
mercado Ayacuchano. Unos meses después, en el año 90, el Grupo Añaños
decide expandirse e inicia la primera “internacionalización”, de
Ayacucho a Huancayo. Esta primera expansión era para el Grupo Añaños,
su “experimento”, ya que consideraban que aún eran muy chicos para
entrar a Lima. Luego de Huancayo, entraron a la selva peruana, por tratarse
de un área relativamente desatendida por las marcas tradicionales;
así llegaron a Bagua, Moyobamba y Tarapoto. En 1994, se decidieron a atacar
el norte peruano, entrando a Sullana, para tres años después, con la
experiencia ganada, sentirse listos para el gran primer paso: Entrar en
Lima, y justo, cuando la “Corriente del Niño” había elevado las temperaturas
de la costa y el calor obligaba a miles de costeños a saciar la sed. Todo se
alineaba a la perfección.
Hoy por hoy, Kola Real sigue replicando su expansión local, pero a
nivel internacional; apuntando a personas de menores ingresos, con un
producto de calidad a menor precio. En Venezuela ya tienen el 13% del
mercado, en Ecuador el 10%, y en México 4 puntos porcentuales; y
según algunos analistas, sus ventas ya sobrepasan los 300 millones de
dólares.
Así pues, la familia Añaños, en base a trabajo y entrega, ha creado una
empresa que compite de igual a igual con norteamericanas como la Coca Cola;
y sin complejos y con humildad, ha entrado a mercados como el Mexicano,
quizás preparándose para dar el gran salto y competir con la
Coca Cola en su propio terreno. No es de sorprender, pues, que como hace ya
15 años, en los que el grupo Añaños entraba de ciudad a ciudad antes de
lanzarse a conquistar el mercado limeño; ahora, lo haga de país en país,
antes de lanzarse a la conquista de Norteamérica.
La familia Añaños, es un ejemplo -para todos los peruanos de aquí y
allá- de que con trabajo y dedicación, podemos hacer realidad
nuestros sueños.
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