“Por eso estamos como
estamos”
Carta del Fundador
El impresionante crecimiento de la economía peruana no deja de
sorprenderme; sin embargo, aún en Lima, mucha gente todavía padece de
“pesimismo agudo”. Así como lo leen. Hace unos días cuando
estaba en Lima, terminé en una discusión con una señora en la
cola de “Wong”, un supermercado muy conocido. La señora, estaba parada
cerca a la cajera pero sin nada para comprar. Como era lógico, al ver
que no tenía nada que pagar, me acerqué a la cajera para pagar un
periódico y un jugo, una compra pequeña de todos modos. Me disponía a
cancelar mi pequeña compra, cuando de pronto empecé a escuchar unas
quejas femeninas, porque me estaba “colando”, ya que ella estaba primero.
Luego, de repente, apareció, como por arte de magia, el esposo, con
el carrito de compras completamente lleno. Lo que había pasado era que la
señora, había estado guardando el “sitio”. Me disculpé, ya que no
había visto el carrito del esposo, pero por lógica, teniendo
sólo un periódico y un jugo, pagué a la cajera. La
señora comenzó a reclamar y terminó su queja con un: “Por eso
estamos como estamos”.
Pero, ¿Qué significa “Por eso estamos como estamos”? Nuestro
país está pasando por uno de los períodos de mayor crecimiento
de su historia reciente. Es actualmente una de las economías de mayor
crecimiento en América Latina y ha logrado triplicar sus
exportaciones en los últimos 4 años. En la “árida” costa
peruana, en vastas áreas donde antes sólo existía arena, ahora
hay pujantes agro-industrias exportadoras de espárragos, palta, uvas,
alcachofas y más. Somos los primeros exportadores de
espárragos, cuando hace sólo unos años ni lo “conocíamos”. Lo
mismo sucede con la paprika. Sólo por exportaciones no tradicionales,
generamos ahora más ingresos de los que generábamos hace 5
años en exportaciones totales, incluyendo las exportaciones tradicionales de
minerales como cobre, zinc, oro, etc. Ciudades como Ica, están
“sufriendo” por la falta de trabajadores. Es decir, no hay desempleo. Al
contrario, necesitan “importar” trabajadores de otras ciudades.
Lógicamente que no todo es color de rosa. Quizás la señora
del supermercado, no se refería en absoluto a la economía, sino a la cultura
cívica; y es que los limeños se caracterizan por una total falta de respeto.
Lima, la otrora “Ciudad de los Reyes”, dista -en respetos y
educación- mucho de serlo.
Hoy por hoy, es una ciudad de siete millones de personas que, después
de años de descuido, recién se está “arreglando”, pero sigue
siendo caótica. La seguridad, la polución y el transporte
público, son tres áreas, motivo de gran frustración
para los limeños. En el tema de seguridad, convierten nuestra ciudad en
una de las ciudades más peligrosas de América Latina. No hay
mujer que se salve de haber sido víctima de un asalto. La informalidad de
los taxis, es también un peligro para la seguridad. Uno no sabe si
se está subiendo al auto de un delincuente, o si está
subiéndose al auto de un taxista. Sin embargo, los actos de violencia,
no sólo son hechos por delincuentes, sino también por la
mayoría de los peruanos en su interacción diaria con el resto. Desde
los choferes de las famosas “combis”, que manejan con una imprudencia
garrafal y sin respeto alguno por las reglas de tránsito; hasta el
chofer particular, que no respeta los cruces peatonales, ni a los peatones,
ciclistas y/o transeúntes. Y los insultos, gritos y maldiciones que
se suman al infaltable concierto de cláxones.
Justamente este fin de semana, un grupo de ciclistas, como protesta, se ha
quitado la ropa, y ha salido a montar bicicleta completamente desnudo en
Miraflores. Así es, y éste no es un acto de exhibicionistas, sino un
acto desesperado para exigir respeto, ya que sus vidas están en
peligro. Imagínense, si a mucho de nosotros nos da miedo manejar en Lima, ya
que ya estamos acostumbrados al orden y respeto por las reglas en los
Estados Unidos, ¿Cómo sería un paseo “inofensivo” en bicicleta por
sus calles?. Estos ciclistas, arriesgan sus vidas cada vez que salen a la
calle, ya que los choferes no los ven, o si lo hacen, gustan de jugar a
quien tienen el mayor poder y “control” sobre la pista...Desnudándose, quizás estos ciclistas, sí se hagan ver.
Ahora que nuestro país está creciendo, enfoquemos nuestra energía por
hacer de Lima una ciudad más fácil de querer. Preocupémonos
por el aire que respiramos, no toleremos la contaminación de genera
un transporte público decrépito y afecta la salud de millones
de nuestros ciudadanos, generemos cultura y buen trato. Preocupémonos
por la seguridad de nuestras calles, porque podamos salir tranquilos, sin
riesgo a ser asaltados, o secuestrados. Preocupémonos con la manera
de manejar, y que la “ley de la selva” sea erradicada en las calles de Lima.
El Perú está cambiando y Lima también. Ahora los que tenemos
que cambiar somos nosotros. Aprendamos a respetar al prójimo. Seamos
un país con cultura cívica. Estas “pequeñas” cosas, son las que hacen
más fácil querer a nuestra ciudad. Esperemos pues, que pronto,
la expresión: “Por eso estamos como estamos”, sea un comentario que
nos llene de orgullo, y no una queja por sentirse de una u otra manera, una
vez más abusado/a.
Javier Justo
Fundador
@ClubdePeruanos.com
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