¡A bajar de peso con Carlos!
¡Come mejor, vive sano!
Carlos Zevallos, tiene el cuerpo de un jugador de fútbol
norteamericano, macizo y fuerte, pero a la vez atlético, con
músculos esculpidos a la perfección, mide 1.85 mts y pesa 220
libras.
Sus días son un poco más largos que para la mayoría de personas. Se
levanta a diario a las 4:45 de la mañana, de desayuno come una manzana, un
huevo, pero sólo la clara, y un golpe vitamínico. Una hora y cuarto
después, a las 6 de la mañana, ya está entrenando a clientes
en uno de los gimnasios de mayor prestigio en USA, en el corazón financiero de Miami, en Brickell.
Una hora de entrenamiento en dicho gimnasio cuesta US$ 81.00, allí, los
clientes pueden comprar paquetes de 20 horas por la “módica” suma de
US$ 1,400. Pero, obviamente, para cobrar estos montos, el gym tiene que
atraer a los entrenadores más preparados de los Estados Unidos. Y fue
justamente por esta premisa que, Carlos, un egresado de Baruch University,
con un “Major” en negocios y un “Minor” en “Exercise Science”, llegó
desde New York, para formar parte de este prestigioso staff.
Carlos, de padre y madre peruanos, nació en Queens. Hasta los 9 años
viajaba seguido al Perú, hasta que sus visitas anuales se vieron
interrumpidas en 1987, debido a la inestabilidad en nuestro país, que
obligaba a muchos a evitarlo. Es así que durante 16 años,
creció en NY, con sólo recuerdos vagos y lejanos, de sus
viajes esporádicos a la tierra de sus padres.
En el 2003, ya con 25 años, viajó a Lima, dedicándose -como
para ganar el tiempo perdido cuando niño- a explorar nuestro país de costa a
costa; desde las paradisíacas playas del norte en Máncora, hasta el
inigualable Macchu Picchu. Allí, no sólo se reconectó con la
familia de Lima y Chiclayo, sino con su gente, su cultura y su comida.
Carlos reconoce, un sentimiento que probablemente comparten muchos peruanos
que nacen en los Estados Unidos, y que a pesar de ser peruanos por sangre, no han
crecido en nuestro país. Un sentimiento en el que el Perú es
sólo un recuerdo de viajes de niño, o de primos cercanos que viven
lejos. “Siento que estoy en el medio de dos culturas, pero que a la vez, no
pertenezco a ninguna”, nos confiesa con ojos de niño encerrados en un cuerpo
de hombre.
Y bueno, ¿No? Vinimos a hablar con Carlos para que nos diera algunos
secretos para vivir saludables, y a la vez poder disfrutar del arroz con
pollo, ají de gallina y la carapulcra, sin temor a esos kilos de más,
así que a eso vamos.
Para Carlos, lo primero, esencial y básico, es que debe de salir del
cuerpo, más de lo que entra. Es decir, es necesario quemar
más calorías que las ingeridas. Pero, ¿Cómo lograrlo? Para
nuestro experto, es recomendable ejercitarnos por lo menos 3 veces a la
semana, durante una hora y media. Además, los ejercicios tienen que
tener 3 elementos:
El 50% debe de ser aeróbico. (Correr, bicicleta, spinning, baile,
etc.) Es aquí que se complica un poco, porque el latido del corazón tiene que
llegar a un cierto punto entre 65 y 75, para que un "aeróbico" sea
"aeróbico".
El 25% debe de constar de ejercicios de resistencia; es decir, pesas,
cables, jebes, etc.
Y por último, el 25% restante, deben de ser de estiramiento, como por
ejemplo yoga o pilates.
“Muchos clientes se sienten muy cómodos con un elemento, como por
ejemplo aeróbicos, y dejan desatendidas las otras áreas. Un
buen workout requiere los 3 elementos”, resalta. Para los que quieren
adelgazar, recomienda no comer de noche, ya que el metabolismo del cuerpo es
muy lento mientras se duerme, y si uno come, esa comida se convertirá en grasa mientras se está durmiendo. Sin embargo, si lo que se desea
es ganar masa muscular, entonces aquí, sí es recomendable comer, pero
sólo proteínas, como carne, pollo o pescado; ya que éstas,
ayudan a la regeneración del músculo y por ende, a ganar masa
muscular.
Carlos sabe que la comida “sabrosa” puede ser la primera víctima de las
personas que quieren estar en forma, ya que prácticamente todo lo que
sabe bien, no debe de comerse. Sin embargo, teniendo una vida saludable,
que incluya los 3 elementos del ejercicio, y siendo “educados” en lo que se
refiere a alimentación; es muy posible ver, en pocas semanas,
progresos tanto en el peso como en la salud.
Y si te aseguras de que después de un ají de gallina, un lomo saltado
o una carapulcra, que tanto te gustan,
compensarás esos placeres de la vida, con otros, como una hora de
aeróbicos, media hora de pesas y media hora
de yoga o pilates, no hay de qué preocuparse.
Gracias Carlos y a correr se ha dicho.
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