| El peruano del mes
Dicen que en ocasiones el hecho de que alguien destaque y sea talentoso en determinado deporte se debe a que posee condiciones que "corren por sus venas", que se trata de "algo" que está en su sangre, es decir que ha adquirido dichas condiciones por herencia genética. Si esta premisa fuera cierta, Juan Pablo Valdivieso tendría que haber sido futbolista y no nadador. Y es que Juan Pablo es bisnieto del "Mago" Valdivieso, quien fuera arquero de la Selección Nacional de fútbol y del Alianza Lima en el primer mundial de Uruguay, y también "olímpico" ya que participó en las Olimpiadas de Berlín en 1936.
Los padres de Juan Pablo, Luis (Lucho) Valdivieso y Cecilia Arévalo, llegaron a los Estados Unidos en 1973 para estudiar un doctorado en Economía en la universidad de Boston. Pocos años después de su llegada, nació Verónica la primogénita. Desde muy pequeña, Verónica comenzó a sufrir de asma, razón por la que los médicos recomendaron a sus padres que practique natación. En 1981 nació Juan Pablo. A la edad de tres años comenzó a manifestar los mismos síntomas de la enfermedad de su hermana : el también era asmático. Sin embargo en este caso, Lucho y Cecilia supieron inmediatamente lo que debían hacer con su segundo hijo : lanzarlo a la piscina sin pensarlo dos veces. Fue así como con sólo tres años, Juan Pablo dio su primera braceada de incursión en el mundo de la natación. Su hermana Verónica y el entraron a formar parte del equipo de natación del Club Curlburke en Maryland, en los suburbios de Washington DC. Desde las primeras clases, Juan Pablo sobresalió por su desempeño y su interés en este deporte, e impresionó a todos pues batió casi todos los records en su categoría.
A medida que pasaban los años y crecía, la afición y el amor de Juan Pablo por la natación también crecieron. Sin duda esto lo obligó a madurar más rápido que el resto de chicos de su edad. Cuando Juan Pablo tenía 13 años, una edad en la que muchos padres de hijos adolescentes tienen que "pelearse" con los chicos para sacarlos de la cama a las seis de la mañana para que se preparen para ir al colegio, Juan Pablo se levantaba, solo, a las 4:30 de la mañana. Se lanzaba a la piscina a las cinco y nadaba hasta las 6:00 de la mañana. Luego se alistaba para ir al colegio. Pero eso no era todo. Después de clases volvía a entrenar. Su rutina concluía a las 6 de la tarde, luego de lo cual llegaba a su casa a las 7:00 de la noche para estudiar y hacer las tareas del colegio. ¡Vaya ritmo!
El esfuerzo y la dedicación rindieron frutos, y año tras año, Juan Pablo superaba sus propias marcas. Batía los records en su categoría en el club, en la escuela primaria y en la secundaria también. Esto se repetiría también en la universidad, en los campeonatos sudamericanos y panamericanos. Incluso logró lo que todo joven deportista anhela : calificar para competir en las olimpiadas, en ese caso las de Sydney.
Este año Juan Pablo está participando en sus segundas olimpiadas. Su debut olímpico fue, como dijimos, hace cuatro años en Sydney. En esa oportunidad la sensación de ser un "primerizo" lo mantuvo en un estado de tensión permanente. Y no era para menos, estaba rodeado de unos 10,000 atletas que representaban 200 países. Sin embargo las cosas fueron diferentes este año. Viajó a Atenas con la convicción de disfrutar y aprovechar al máximo su oportunidad, lo que no necesariamente hacen los participantes, pues esta puede ser una experiencia maravillosa, o abrumadora según sea el caso. Esta vez participó con una actitud abierta y dispuesto a disfrutar la experiencia. Además era consciente de que serían sus últimas olimpiadas. Es cierto que tiene apenas 23 años, pero acaba de egresar de la universidad de Princeton, donde estudió "Internacional Affairs". Su próximo paso es seguir preparándose para dominar las leyes, la profesión que eligió.
Debido a que asumió desde muy temprano la opción de trazarse metas, retos y vencer los obstáculos que se presentaban en su camino, Juan Pablo se pudo dar cuenta a temprana edad, de que algunas decisiones no son tan fáciles de tomar. Una de ellas ha sido el hecho de pensar en dejar la natación. La natación, disciplina que practica hace veinte años, es más que un deporte. Es sobre todo un estilo de vida, es un elemento que forma parte de su ser y de su rutina de vida. Y no se trata únicamente de la competencia, son también las amistades con los otros atletas, la camadería y el sentido de comunidad con deportistas de otros paises de América Latina. Esa experiencia hace aún más dificil dejar de lado esa parte de su vida que lo ha acompañado desde que tiene uso de razón.
Para Juan Pablo, Atenas representó una fiesta deportiva, en la que disfrutó cada minuto y cada día. Además, toda la familia Valdivieso estuvo acompañándolo. Estuvieron sus padres, Verónica (su hermana mayor), y dos tías que llegaron desde Lima para participar con la familia en la fiesta olímpica.
Cuando escribimos este artículo, las olimpiadas ya habían terminado, pero sin embargo encontramos a Juan Pablo en las islas griegas, junto al mar, disfrutando de las hermosas playas de este país. Como ven Juan Pablo prefiere siempre estar cerca del agua. Actualmente está descansando en Corfu en compañía de unos amigos. Juntos hacen periplos para conocer las islas griegas y disfrutar así de un merecido descanso. Lo ubicamos en su celular y nos comentó que viajará por Europa hasta el 1ero de octubre fecha en la que su vida dará un importante giro. En octubre se preparará para su nuevo reto: estudiar Derecho en la escuela de Leyes.
Juan Pablo confiesa que, a pesar de que su entrenamiento requiere de muchos cuidados en la alimentación, cuando de comida se trata lo peruano está muy arraigado en su sangre. Si se trata de "pecar" lo puedes tentar con un "lomo saltado". Felizmente hay muchos platos peruanos que puede incluir en su estricta dieta alimenticia, como el cebiche o el tiradito.
Juan Pablo ¡disfruta tus muy bien ganadas vacaciones!
Corrección de redacción : Marianne Blanco Dejardin
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