Las Parejas del Mes
Mucha gente se pasa toda la vida en la búsqueda de su alma gemela, de esa historia mítica que nos habla de una misma alma separada al momento de la reencarnación; muchos tropezaron muchas veces cada vez que creyeron hallarla, muchos son también, los que afirman haberla encontrado y la perdieron; pero sin duda, las historias que presentamos a continuación, son una muestra palpable que tal mito no lo es; y ya sea que lo llamen destino o complemento, el sueño del amor verdadero puede tocarnos si somos afortunados.
Uno de estos casos es el de Juan Carlos y Julissa, cuya historia de amor se inició hace 18 años en Lima en el matrimonio de un tío de ella, un matrimonio al que fue llevado a fuerza de mucho insistirle... Fue un flechazo a primera vista, apenas la vio no pudo despegar sus ojos de ella y la abordó en la primera oportunidad. Nadie los pudo separar en el resto de la noche. “Le pedí su teléfono y no tenía lapicero, así que tuve que memorizarlo. Me dije, por más tragos que haya tomado, me tengo que acordar de este número; y así fue, ni bien llegué a mi casa lo apunté y al día siguiente concordamos una cita. A las tres semanas ya éramos enamorados”, cuenta el aún emocionado Juan Carlos.
Así pasaron cuatro años de relación perfecta, hasta que un mal día una fuerte discusión terminó por separarlos. Ambos tuvieron que soportar interminables noches de llanto y pena; y así, aún curadas las heridas, no podían evitar pensarse cada vez que oían una canción romántica. Doce años tuvieron que pasar, con sus respectivas relaciones propias, pero sin hijos ni compromisos mayores. “Nunca nos llenaron. Un día hice una llamada de Florida a Lima para averiguar el estado de salud de una tía de ella, ella me dijo que Julissa estaba de vacaciones y había viajado de Texas a Lima. Le dio mi teléfono y un Domingo éste sonó. No lo podía creer, era ella, hablamos cerca de cuatro horas y renació el amor que nunca se había marchitado. Cuando ella regresó a los Estados Unidos, ya no lo hizo a Texas, sino a Florida. Fui a recogerla al aeropuerto y me temblaba todo. Era como un sueño y nos quedamos en mi efficency durante casi un mes, casi sin salir”. Pero su fortuna no quedó ahí, al poco tiempo la suerte lo tocó premiándolos con ¡El premio mayor de la Lotto!, que por aquel entonces estaba en 35 millones. “Un día recogí un periódico gratis tirado en la puerta de mi efficency; ella me convenció de levantarlo para que leyera un poco. Junté tres números de Escorpio, por ella, y tres de Cáncer, por mí; y jugamos todas las semanas el mismo número. Como al mes, salieron cinco números y nos dieron 5,000 que alcanzó para un carrito…Después, comparando los pasaportes daba la casualidad que habíamos salido de Perú casi el mismo día, sin saberlo. Ahora vivimos superfelices en Austin, Texas ya casi tres años y tenemos un hijo de un año y tres meses, llamado Bryan, que es nuestra adoración. A veces recordamos lo que hemos pasado y no lo podemos creer, nuestros amigos nos dicen que con nosotros, las novelas se quedan chicas”.
Otro caso en el que sin duda Cupido metió la mano es el de María Teresa Valdez. Ella lleva 16 años en los Estados Unidos al igual que su esposo al que conoció hace nueve. En aquella época María Teresa atravesaba los malestares clásicos tras la ruptura de una relación problemática y fue una amiga, la que pensó que ese hombre le calzaría perfecto. “Me decía que él era para mí, así que acepté conversar con él por teléfono y su charla me pareció encantadora. Era muy divertido y a veces me hacía pensar mucho. Creí que era un payaso. Pero pasó el tiempo y no nos pudimos conocer en persona, así que seguíamos comunicándonos por teléfono, ya que él había regresado a North Carolina sin vernos”.
Pero como cuando el destino se empecina en algo, nadie lo puede contradecir, pasaron dos meses y la persona que los presentó llegó a Florida, con él. Esta vez, se verían sí o sí. “Fue amor a primera vista, claro que yo no se lo demostré (eso creo), me encantó desde que llegó a mi casa, me gustó su ropa, su personalidad, todo. Y él dice que lo fleché. Esa noche salimos a bailar y según él, yo le di un beso (yo creo que fue mutuo). Esa noche él me prometió las estrellas y el cielo, pero lamentablemente por cosas de la vida, al día siguiente cambió de parecer y decidió regresarse a North Carolina. Pasó un mes y me internaron por cálculos renales. Él decidió volver, pero esta vez, a quedarse”. Desde entonces empezaron una relación preciosa, llena de ilusiones y novedades. Como le sucede a toda pareja enamorada, todo les resultaba nuevo y perfecto. Así, tras cinco meses de amor decidieron unirse legalmente para hacerlo ante Dios tres años después. Ahora, ellos tienen tres preciosos hijos, nueve años juntos, y conservan la llama del amor tan encendida como el 18 de abril, día que se conocieron, día en que ella llegó a ese país en 1989 y día en que formaron su compañía.
Como puede ver, el amor está en el aire. Abran sus corazones, puede que las suyas, sean las próximas historias de nuestro boletín.
Redacción : Lúa Garma
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