www.clubdeperuanos.com Julio 2006
Invasión de sabores

Imagínate la siguiente situación: Es un día como cualquier otro, una tarde cualquiera en la que has salido con un amigo de toda la vida; de pronto, sin mayores preámbulos, te dice que viajará a Chile para hacerse Chef. ¡¡¡¿¿¿Qué???!!! Sin duda, no lo podrías creer. Pues bueno, ése fue el caso de Raúl Gamarra, nuestro peruano del mes. Corría el año de 1991 y Raúl acababa de graduarse de abogado de la Pontificia Universidad Católica del Perú, nada mal; sólo que, en lugar de trabajar en algún estudio de abogados, como la mayoría de sus compañeros de clase, el flamante graduado -contra todo pronóstico- decidió estudiar para chef. ¿Chef? Y lógicamente, todo se complicaba más si se tomaba en cuenta que por esa época en el Perú, no había ninguna escuela de cocina. ¿Cómo era posible que un país como el nuestro, con una riqueza gastronómica inigualable, no tuviera ni una escuela de cocina? Resultaba increíble. Pero bueno, estábamos en 1990. Lo cierto es, que muy probablemente, la respuesta la tengan los padres de algunos de nuestros más reconocidos chefs del momento como Gastón Acurio, Rafael Osterling y, Raúl; los tres son abogados, y luego de graduarse en leyes -carrera que sus padres y familias apoyaban- hicieron sus maletas para irse a estudiar lo que realmente los apasionaba: La cocina.

Vale decir que por aquellos días no había distinción entre ser chef y ser cocinero, motivo por el que muy probablemente, al padre de Raúl le resultaba imposible entender la vocación de su hijo: “¿Ser cocinero?”. Así las cosas, el hijo, para complacer al padre, se graduó con una carrera que no lo inspiraba en absoluto, mientras que aprovechaba sus últimos semestres, para evaluar diferentes escuelas de cocina en EEUU, México y Chile, dónde estudiar.

Una vez en Chile, estudió dos años hasta graduarse como “Técnico de Cocina”, en la escuela de cocina más prestigiosa: la INACAP. Raúl hacía por fin lo que le apasionaba, por tanto, los frutos no eran de sorprender: El último semestre, ganó el premio ACHIGA de la Asociación Chilena de Gastronomía, convirtiéndose en la primera vez que un estudiante extranjero ganaba el premio en dicha escuela. Eran los días en que la ciudad de Santiago empezaba a “abrirse” al mundo. Para Raúl no cabe duda de que una de nuestras ventajas es que, a diferencia de los chilenos, los peruanos hemos viajado mucho más. Quizás el tener viviendo en el extranjero a prácticamente el 10% de peruanos, que al regresar activan el flujo de ideas y vivencias, nos hace una sociedad hasta cierto punto más abierta y diversa que la chilena. En términos gastronómicos, a decir del propio Raúl, las opciones en Santiago en esa época eran bastante pobres. Los restaurantes sólo ofrecían pescado a la plancha con arroz o algún otro acompañamiento. El país recién comenzaba a experimentar una apertura gastronómica; fue así como llegaron algunos restaurantes peruanos, como “El Otro Sitio” de Emilio Pesquera, que muy pronto se convirtió en uno de los mejores de la ciudad.

Los años transcurrieron y Raúl egresó con honores de la INACAP; consiguió inmediatamente trabajo con un exitoso empresario gastronómico chileno, Luis Benar. Al cabo de un tiempo, fue el mismo instituto INACAP el que le ofreció empleo como instructor, y aunque si bien es cierto la experiencia le gustó, Raúl consideraba que podía aportar mucho más si tuviera mayor práctica laboral. Fue así como entró en La Marmite, que era el servicio de catering para LAN. Allí, Raúl se encargaba de la carta de los vuelos en Primera y Business Class, y tal fue su contribución a la carta de esta línea aérea, que la empresa chilena fue premiada por la revista Latin Trade como la mejor comida entre las aerolíneas latinoamericanas.

A estas alturas de su vida, con una vivaz y hasta traviesa mirada evocadora, Raúl se remonta mentalmente al pasado y nos cuenta que, como todos, en su vida ha tenido ciertas “crisis” que motivaron a dejarlo todo y proponerse nuevos retos. De esta suerte, en el 2000, cansado de viajar 15 días del mes y dividir su tiempo en ciudades de tres continentes: Auckland (Nueva Zelanda), Madrid, Buenos Aires y New York; decidió que ya era hora de tener una vida estable en Santiago y renunció a Lan. Este trascendental paso lo llevó, por cosa del destino, a contactarse con otro exitoso peruano del mundo gastronómico chileno: Gino Falcone. Juntos abrieron en Providencia, el restaurante “El Cangrejo Conejo”; en el que servían comida mediterránea, asiática y thai, con influencia peruana por supuesto. El éxito fue tal, que la revista “Conde Nast” lo nombró como uno de los TOP 100 restaurantes del mundo.

Y como era de esperarse, entre los asiduos asistentes del “Cangrejo Conejo” figuraban los dueños de Lan. Cierta tarde, este hombre marcado por la estrella de la fortuna gastronómica, recibió una llamada de los ejecutivos de la aerolínea en la que le ofrecían trabajo y encargarse nuevamente de la carta de los aviones. Raúl aceptó y estuvo con ellos dos años más hasta que en el 2003, sus ansias viajeras volvieron y decidió que quería tener la experiencia de vivir en Miami. Así, en busca de nuevos retos hizo sus maletas y enrumbó a EEUU. Una vez instalado en South Beach, se tomó unas largas vacaciones a la vez que evaluaba el mercado laboral. Así, comenzó a trabajar en Sushi Samba; y si bien es cierto, la intensidad de vida -que no se vive en Santiago ni en Lima- le fascinó; resultó difícil en la parte laboral, al no poder “crear” platos, y tener que limitarse a cocinar menús ya “establecidos”.

Así, tras haberse dado el gusto, regresó a Santiago y trabajó en el “Aura Club”, un lounge que pronto se convertiría en el lugar de moda de los santiaguinos. Se acercaba la época navideña y con ella su habitual viaje a Lima; quién diría que la Ciudad de los Reyes, sería su nueva fuente de inspiración. Una noche, decidió dar una vuelta con sus amigos, quienes lo llevaron a conocer el restaurante "Scena", en el corazón de Miraflores. Allí, Raúl vio nuevamente “la luz” y quedó tan fascinado, no sólo por la comida, sino por el concepto de "entretenimiento y restaurante", que ya había visto antes en Buenos Aires pero que no existía aún en Santiago. Es así que al volver a la capital Mapocha, decidió abrir "Scena" en Chile, recibiendo extraordinarias críticas de la prensa especializada.

Raúl sabe que algún día volverá al Perú. Mientras tanto, se conforma comiendo rico, y conquistando Chile en base a olores y sabores. Tanto Raúl, como ahora un grupo importante de peruanos radicados en el país del sur, son los artífices de que en Santiago cada vez se coma mejor.

Felicitaciones Raúl y buen apetito!

@Club: Si tienes alguna opinion sobre este artículo o nuestro boletín por favor contáctanos a opiniones @ clubdeperuanos.com



Raúl Gamarra Dancourt
Volver al index
: : Club de Peruanos en Estados Unidos : :
Copyright 2006 www.clubdeperuanos.com - Todos los derechos reservados
Prohibida su reproduccion total o parcial sin la autorizacion del @Clubdeperuanos.com