El Foro une
"juergueritos"
Carlos Zambrano tiene 28 años y vino a los Estados Unidos cuando
tenía 13. Hace dos, se mudó a Miami desde New York. Trabaja
en marketing en una institución financiera, y a pesar de que ahora
vive en Kendall, no conocía a muchos peruanos. Por su lado, Paola
Casiano tiene 31 años, y 16 en los Estados Unidos. Es diseñadora de webs,
trabaja como "temp" y se acaba de mudar a Orlando. Comparte la casa con
portorriqueños y colombianos, pero como ella misma dice, “no es lo mismo”.
En Orlando está tratando de conocer peruanos, como los tenía en
Maryland cuando vivía por allá. Miles de kilómetros hacia
el noroeste, en Chicago, vive Dayana. Ella tiene 27 años, está casada con
Matt, un norteamericano – coreano y viajó especialmente desde
Chicago, para celebrar las fiestas patrias en Miami e ir al Festival de
dicha ciudad.
Dayana y Matt se hospedaron en el Mandarín Oriental. Paola
manejó con un amigo desde Orlando, para hospedarse en la casa de
otros amigos en Kendall. Sheila no tuvo que viajar. Ella sí vive en
Miami. Tiene 29 años y también vive en los Estados Unidos desde que
tenía 15.
Carlos fue el primero que dejó un mensaje en el Foro del
@ClubdePeruanos, y así, Paola desde Orlando, Dayana desde Chicago y
Sheila desde Miami, establecieron contacto. La comunicación inicial era a
través del Foro. Era tal la cantidad de mensajes que dejaban, que
inicialmente pensamos, que se trataba de los mismos promotores del Festival
de Miami que estaban poniendo mensajes como publicidad. Pero no era
así. Luego, entre ellos intercambiaron teléfonos y comenzaron
a hablar. La rueda ya estaba echada. Dayana y su esposo Matt decidieron
viajar a Miami para el Festival. Paola y un amigo: José, tomaron el
volante y desde Orlando se dirigieron rumbo al sur. ¿Era quizás su
peregrinaje a la meca de la peruanidad?. A lo mejor no se querían
perder a Gian Marco, o tal vez, a Pedro Suárez – Vértiz. Lo cierto
que era que ese fin de semana, y estos 4 peruanos de tres diferentes
ciudades, habían decidido celebrar las fiestas patrias con otros
peruanos y así lo hicieron.
Llegó Carlos a buscar a Dayana y a Matt al hotel. La necesidad de
conectarse con peruanos fue más fuerte que cualquier otra
sensación. No importaba que nunca se hubieran conocido. No
importaba de qué parte de Lima eran, en dónde habían estudiado
ni a qué se dedicaban ahora. Lo único que importaba era que
en unas horas, todos se iban a reunir para ya ir a un chifa, y no
tenían que explicarse entre ellos qué era un chifa.
Según Carlos, él fue el de la idea, porque a “todos nos gusta
el chifa”.
Sumergidos en esta aventura amistosa, llegaron al chifa de Kendall. Unos
minutos después se les unieron Paola, José y otro amigo
más; y al final, un poquito tarde, llegó Sheila, que fue la
última en llegar. Al entrar se paseó por el restaurante
mirando, “perdida”, las mesas; Carlitos, como buen observador,
inmediatamente dedujo que era ella por lo que le pasó la voz, ella se
sentó a la mesa. Por fin el grupo estaba completo. No fue necesario
mayor esfuerzo para romper el hielo y como buenos peruanos, una ronda de
“cerveza Pilsen” ayudó mucho. Luego cada uno se presentó;
Nombre, cuánto tiempo tenían en Estados Unidos y a qué
se dedicaban; así pasaron las horas de charla interminable, mucho por
contar y compartir. El grupo, literalmente, “cerró” el local.
Fueron los últimos en irse del Chifa. ¡Pero la noche aún era
joven! Un grupo decidió seguirla y ésta vez se dirigieron a
South Beach. Destino: Mangos. Matt, el esposo de Dayana, fue sumergido
rápidamente en clases de baile tropical hasta las cuatro de la
mañana, hora de irse a dormir, porque al día siguiente era el Festival. A
la 1 de la tarde ya estaban en la puerta. Qué importaba que el calor
matara. Habían manejado desde Orlando algunos, y volado desde
Chicago otros, por lo que tenían que estar prácticamente desde
el comienzo. Bailaron, tomaron, comieron y siguieron bailando. Luego de
varias horas, Paola agarró el auto y regresó a Orlando.
Dayana y Matt, también volaron ya que tenían que trabajar.
Carlos y Sheila, los “locales” del grupo, se quedaron.
Un fin de semana en el que cinco desconocidos de 3 ciudades diferentes,
decidieron celebrar las fiestas patrias juntos, y ¡Vaya que lo hicieron! Con
el sabor de haber hecho buenos amigos, con la sensación de estar un poquito
más conectados con “su” gente, gente de la misma edad que comparte con ellos
la experiencia, de que a pesar de vivir muchos años en EEUU, lo “peruano” no
muere. Al contrario, crece y la necesidad de reconectarse se vuelve parte de
uno. Ahora Carlos, Dayana, Sheila y Paola están organizando otro
viaje para estar juntos. Pero como esperar hasta las próximas
Fiestas Patrias sería demasiado, viajarán a Orlando y
celebrarán Halloween juntos, o el ¿Día de la Canción
Criolla? Carlos, Dayana, Sheila y Paola, ¡Diviértanse y que
más peruanos se unan a sus "juerguitas" a la peruana!
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