www.clubdeperuanos.com Octubre 2005

Relato de un Sobreviviente

Familia de NY sobrevive accidente aéreo en Pucallpa

La fiesta de quince años de Joshelyn se preparó a lo grande; se imprimieron las invitaciones, se confeccionó el vestido y se eligió el Callao como lugar ideal para la recepción. Para esto, toda la familia Vivas, residente en New York y en Pucallpa, se movilizó hacia Lima.

El gran día se acercaba, la lista de los invitados ya estaba hecha, las invitaciones repartidas, catering contratado, local alquilado, el Dj, la música, etc. No se había dejado ningún detalle al azar, salvo uno que escaparía a todo pronóstico. Sólo faltaban cuatro días para el gran día, por lo que la familia Vivas decidió ir tres días a Pucallpa, para visitar a los familiares que no iban a viajar, y para que, de paso, Joshelyn y sus hermanas, Jacquelyn y Jharlin, conocieran esta bella ciudad. La mamá de Joshelyn decidió quedarse en Lima para trabajar en los últimos detalles de la fiesta de 15 años de su hija, sobre todo en los “party favors”; ya que aunque la fiesta se hacia en el Perú, ella había adoptado algunas de las costumbres de EEUU, como los “recuerdos-sorpresa”.

Llegado el día del viaje, los Vivas decidieron tomar el último vuelo con destino a Pucallpa, era el vuelo de TANS, la línea aérea del estado peruano. A toda la familia le asignaron la fila 16. José, el papá de Joselyn, Joselyn y sus dos hermanas, además de los dos tíos que también habían viajado de NY. El vuelo de Lima a Pucallpa duraba sólo una hora, era un viaje corto; así que los Vivas empezaron a contar los minutos para el reencuentro con sus familiares, desde que el piloto anunció el despegue. Ya en el aire, todo transcurría con la calma habitual, cuando intempestivamente entraron a una zona turbulenta. En un abrir y cerrar de ojos, la tormenta comenzó a azotar sin piedad al Boeing 727 del año 1972 en el que viajaban los Vivas.

Hubieron dos caídas fuertes, en la que el avión perdió mucha altura. “Pude ver a la gente de adelante saltar de sus asientos.” Nos dice José en una conversación telefónica a su celular en NY. La gente gritaba. Luego hubo un segundo salto, y tras éste una bola de fuego de la parte delantera del avión. El avión ya se había caído, y si bien es cierto el golpe no fue tan fuerte, probablemente porque los árboles sirvieron de “colchón”, se hallaba en pleno pantano. Era una escena escalofriante que parecía de una película de Hollywood: La mitad del avión en llamas, y las azafatas ayudando a los pasajeros a salir por las puertas de emergencia para salvarse de las llamas.

“Toda mi familia logró salir, luego estábamos en el pantano. Mi cuñado sintió a un niño llorar, era un niño de meses que estaba llorando en la jungla. Estaba “granizando”, por lo que todos nos sentamos en círculo para proteger al bebé de los granizos. Luego lo cargamos y lo llevamos con nosotros en busca del pueblo. Los locales nos ayudaron y nos indicaron el camino para llegar a la ciudad”, nos cuenta José.

Luego de ir al hospital y de ser dados de baja, la familia Vivas pudo recorrer la ciudad. Dos días después regresaban a Lima. Mientras tanto, Vilma que había decidido quedarse en Lima, vivía otra pesadilla. No podía creer que toda su familia se había salvado. Tenía que escuchar la voz de cada uno de ellos, y esto no fue posible sino después de casi 36 horas. Sólo cuando logró hablar con todos, pudo comentarle a su madre, que el avión en el que viajaba toda la familia había colapsado y que, milagrosamente, los seis miembros de su familia se hallaban con vida, pese a que habían muerto medio centenar de personas.

La familia Vivas volvió a Lima el 24. Dos de las niñas sufrieron un ataque de pánico en el vuelo de regreso. Afortunadamente, esta vez aterrizaron sin percance alguno. Nuevamente toda la familia se preparó para la fiesta de quince años, pese a que unos días antes Vilma había hecho algunas llamadas para cancelarla. La “Fiesta de quince años” se convirtió en una fiesta de “gracias a la vida”. La celebración de toda una familia, que pudo estar en ese mismo día velando a uno, dos, tres, cuatro, cinco o seis de sus miembros. Toda la familia estaba ilesa, y lo celebraron hasta altas horas de la noche. A la fiesta no solamente fueron todos los invitados, sino también la prensa local e internacional, The Daily News de New York viajó con un camarógrafo a cubrir el evento.

La familia ya está de regreso en NY. La ciudad de Brooklyn declaró el 3 de septiembre como el “Día de la Familia Vivas” y fue presentada al alcalde de NY, Bloomberg. Los Vivas ya están en su rutina diaria en NY, sin embargo, la traumática experiencia todavía se refleja en pesadillas. La menor tiene miedo de dormir, porque piensa que no va a despertar. Sabe que la vida no la tenemos asegurada, y en segundos podemos perderla. Toda la familia esta actualmente en terapia. Saben que tienen que conversar mucho. Los traumas de una experiencia como la vivida se reflejan de diferentes formas en cada uno de ellos, por lo que todos tienen que compartir sus sentimientos y emociones. Pero también, saben que están juntos.

Familia Vivas, bienvenidos a casa !!!

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