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2,000 Regalos por 2,000 Sonrisas

La historia de Rubén Espezua pudo haber sido una más de tantas otras que nos encontramos a la vuelta de la esquina, si no hubiera sido porque con sólo 22 años, asumió uno de los más grandes retos de su joven vida, cuando decidió ayudar a los niños de su barrio.

Desde Orlando, la ciudad en la que ahora vive, empezó a hablar con diferentes personas con el propósito de juntar fondos para un objetivo bastante simple, comprar regalos de US$ 1.00 para poder llegar a la mayor cantidad de niños posibles, para que en la Navidad tuvieran un regalo y está de más decir que, también una sonrisa de esperanza. A mí también, cuando, la semana pasada, lo escuchaba en un vuelo a Lima, me costó tomarlo en serio; la razón, es que aparenta menos de la edad que tiene, y que a diferencia de la gran mayoría de mi generación que a esa edad sólo pensábamos en las vacaciones, las fiestas de los fines de semana y las chicas o chicos que nos gustaban; este muchacho de ojos vivaces resultaba muy diferente, tanto por sus ideas como por la manera en que creció.

Él, nació en Ciudad de Dios, en San Juan de Miraflores y cuando tenía sólo 6 años, su madre, en búsqueda de un mejor futuro, se vio obligada a viajar a los Estados Unidos, dejándolo a él y a su hermanito, al cuidado de su abuela.

El barrio donde nació no es uno de los más seguros de Lima ni mucho menos. Nos cuenta que, inclusive, algunos de los chicos con los que jugaba eran “pirañitas”, y ahora que ya son grandes, muchos se dedican a robar. Algunos son carteristas, otros son rateros a mano armada, etc. Es decir, cada uno tiene su especialidad. Además, muchos de esos pirañitas de antaño ahora ya son padres, y sus niños están jugando en la calle como lo hacía él hace 15 años. El ciclo de la pobreza no se rompe, todo sigue igual. Aunque dice que sus amigos más íntimos nunca cayeron en la delincuencia y hasta ahora, a pesar de la distancia, mantienen una gran amistad.

Pero, ¿Qué es lo que motivó a Rubén a ayudar? En el viaje de cinco horas a Lima, hubo más que tiempo suficiente para que nos contara su historia; y ésta, resultó en verdad, estimulante. Sentado en el avión, pude ver cómo se "transportaba" cuando recordaba su primera Navidad lejos de su mamá, además de la decepción de niño, al no recibir ningún regalo, porque su abuela era tan pobre que no pudo comprarle nada. Tiene grabadas las palabras de su abuela, “Pronto mejoraremos y te podré comprar el regalo que quieras”. Sin embargo, pese a su entonces corta edad, la sensación de carencia, sobre todo al ver que sus primitos sí recibían regalos, caló en lo más profundo de su ser y sería el motor de su actual visión.

Así, siete años después de su partida por trabajo, su madre pudo por fin reunirse con sus, ya adolescentes, hijos, con los que se mudó a Orlando. Era una edad complicada, sobretodo si se le añade el desconocimiento del inglés. Pero, sus tardes en la calle, lo habían convertido en un buen jugador de fútbol, por lo que muy pronto, pudo conseguir amigos, grupo en el cual, él era el único latino. En la nueva ciudad, su vida tampoco fue muy fácil. Extrañaba a su abuela, y aunque estaba viviendo con su madre, ella no había estado presente en los años claves de su crecimiento; por lo que cuando ya pudo trabajar, inmediatamente se independizó y vivió solo.

Así, empezó a trabajar con unos abogados norteamericanos y cuando empezó a sentirse estable económicamente, decidió poner manos a la obra en la promesa que alguna vez se hiciera: Hacer todo lo posible para ayudar a que los niños no pasaran una Navidad sin regalos. Al menos, los abogados con los que trabajaba en el estudio, y lo conocían; sí lo tomaron en serio, y algunos lo ayudaron con US$ 50 dólares y otros con US$ 20. Pero eso no fue suficiente por lo que él y sus amigos se pusieron a lavar autos los fines de semana, y juntaron los US$2,000.00.

De este modo, cargados de expectativas y la ilusión de las sonrisas en los rostros infantiles, viajaron a Lima; fueron a la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, en Pamplona Alta, que les prestó un local, en el que hicieron uno de los cuatro eventos que organizaron en el área.

Rubén quería asegurarse que los niños que recibían su regalo, eran los que realmente eran tan pobres, que era muy probable que, si no fuera por él, no hubieran recibido nada esa Navidad; por lo que caminaron hasta llegar a “la Chanchería”, una invasión a 15 minutos de camino por cerro. Una vez allí, él, su hermana, su novia y una pareja de amigos portorriqueños, repartieron regalos a los cientos de niños de esa invasión. Pero esa, no fue la única vez.

Entre el 21 y 24 de diciembre, Rubén y sus amigos organizaron cinco eventos en Pamplona Alta. La alegría de los niños era indescriptible. En ellos, estaba reflejada la sonrisa que él no pudo tener esa Navidad lejana en que no recibió ningún regalo.

Este año, Rubén, se ha trazado juntar 4,000 dólares, porque quiere llegar a 4,000 niños. Los regalos los compra en Lima, porque es más fácil conseguir un regalo de US$1.00 allá, que en Orlando. Además, el transporte también sería complejo.

Su vida, me resultaba a estas alturas, tan inspiradora como su historia. Un chico que no escondía en absoluto sus orígenes, ya que sabe que justamente lo difícil de esa infancia, es lo que lo ha formado y lo está convirtiendo en lo que es. En su celular dice “Do it for them”, lo mismo que en su cadena y en la pantalla de su computadora. Este 2007, Rubén, ayudará a 4,000 niños y no me cabe ninguna duda de que lo logrará, ya que para él no hay obstáculo alguno, sobre todo cuando la inspiración es ayudar a niños que son como él fue.

No sabemos si Rubén irá todos los años a Lima a ayudar a los niños pobres, ya que definitivamente, con 22 años se tiene toda una vida por delante; y pese a que no sabemos si lo que hoy lo inspira lo seguirá haciendo en el futuro; nos queda claro que este muchacho soñador, ha sido capaz de pintar más sonrisas a más niños en un día, que lo que la mayoría de nosotros, – incluyendo el que escribe – ha sido capaz de hacerlo en toda una vida.

¡Felicitaciones Rubén!

Si deseas ver un video de Rubén, en You Tube, visita www.youtube.com y pon “Christmas Smiles”.

Escrito por Javier Justo

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Ruben Espezua

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