“INFIDELIDAD: Me Quedo o
Me Voy”
Por Janet Amsel Sunshine
“Cuando descubrí tu infidelidad, dejé de sentirme ese ser
especial para tí. Pero sobre todo, a un nivel más profundo,
perdí la fe y la confianza en el mundo y en mí misma.”
Una de las cosas más traumáticas, es descubrir que tu pareja
te es infiel. Es difícil cuando es un enamorado y lo es mucho más
cuando se trata de un esposo o esposa de muchos años. La experiencia,
resulta en estos casos tan devastadora, que es prácticamente
imposible no cuestionarlo todo; desde el propio ser, la belleza física y la
capacidad sexual e intelectual; sin dejar de lado las culpas rebuscadas y
esos clásicos: “Si hubiera…”. No puedes creer lo que has
oído. Estás en un estado de shock.
Pero la realidad de las cosas, es que un affaire no es más que un
síntoma de algo que no funciona, o en la relación o en la
persona que comete la infidelidad; y que las más de las veces, lleva
a buscar fuera lo que no se tiene, a modo de “solución”, sin
afrontarlo directamente ni trabajarse dentro de la relación de
pareja.
Existen muchos mitos respecto a los affaires, como que el o la amante, es
siempre más joven y sexy que el marido o esposa; o que siempre
resultan en divorcio, cuando tras dicho evento, las posibilidades de mejorar
la relación como de terminarla, son iguales.
Las estadísticas nos dicen que solo un 3% de las parejas que son
amantes terminan casándose cuando descubren que no todo era color de
rosa como pensaban cuando vivían en el mundo perfecto de sus
encuentros a escondidas, sin cuentas ni hijos malcriados.
La pregunta es: ¿Hay futuro en un matrimonio después de un affaire?
¿Qué harías tú si descubres que tu pareja te
está siendo infiel? ¿Lo perdonas o lo hechas y terminas el matrimonio
o la relación?
Pero para poder “decidir” si uno se queda o se va, es necesario hablar de
los sentimientos de ambas partes envueltas en el affaire: el infiel y la
persona a la que se le es infiel.
La persona a la que se le ha sido infiel, tiene un profundo y desgarrado
sentimiento de pérdida cuando recién descubre la infidelidad.
La imagen del mundo y de la vida se desquebrajan. La seguridad y confianza
en sí misma, entran en conflicto, la sensación de ser
descartable y no especial, invade poco a poco la mente, (tu matrimonio no
era excepcional ni tú único); perdiéndose la idea del
orden, de la justicia en el universo y la fe religiosa y las ganas de vivir
que la sumen en una insoldable depresión.
De otro lado, la persona que ha tenido el affaire –el infiel- también
se encuentra perdida en un laberinto de decisiones, pero que claramente, no
se comparan con los sentimientos de la persona engañada. En este caso, su
sensación de “self”, no ha sido violada, y lo más probable es
que se dé lo contrario: Que la experiencia de haber tenido un amante
lo haya validado, sintiéndose deseado por dos personas a la vez,
mientras que la pareja, no se siente amado o deseado por nadie.
El hecho de que la pareja sufra una pérdida mucho más
profunda, no quita que se esté experimentando un propio infierno.
Cuando se descubre la mentira, en un comienzo, el infiel siente liberarse de
un fuerte peso de encima y tranquilidad temporal al dejar de llevar dos
vidas paralelas. “Estaba cansado de mentir”. Aún cuando no se sepa
qué va a ser del futuro, al fin se está libre de las
complicaciones, de las mentiras y de los cuentos para poder encontrarse con
su amante.
Cuando el affaire sale a la luz, algunos que deciden dejar a su amante,
sintiéndose ansiosos por continuar con su matrimonio y vida
cotidiana. “Ya te dije todo, ya dejé a mi amante. ¿Qué
más quieres que haga?” Y tienes que saber que hay que armarse de
paciencia, porque la pareja va a pasar por una serie de sentimientos
encontrados, entre shock, bronca, desesperación y mucha rabia. Toma
tiempo.
Empero otros, no sienten culpa alguna. Y esta sensación de
indiferencia y frialdad, es el insulto final.
Muchos se preguntan, si después de tanto daño es posible regresar a
ser lo mismo que de antes. Y la respuesta es no. Nunca será como
antes. A veces, podrá ser aún mejor y otras, aunque se quiera,
uno de los dos terminará por separarse, mientras que otras, , no
estarán dispuestas a regresar. Hay un dicho que reza, “Ante la
crisis, viene la oportunidad”. La relación del matrimonio
dependerá de la capacidad de ambos de poder trabajar en su
relación y estar abiertos a hablar sobre la infidelidad. El que
realizó el affaire, tiene que estar totalmente comprometido a
trabajar en lo que hizo y responder una y otra vez, a las constantes e
incontables preguntas de su pareja, que recuerden, ha perdido toda noción
de fe y confianza en el mundo. El o ella, está en su derecho de
preguntar y averiguar lo que sienta necesario para re-encontrar su
tranquilidad mental y seguridad.
La confianza no es un regalo. Debe de ser creada y ganada, y no con
palabras, sino con cambios de conducta específicos que digan a la
pareja “Estoy comprometido contigo”. “Tú estás segura conmigo
ahora”. Mientras que la persona engañada, necesita abrirse a la posibilidad
de confiar nuevamente, y reforzar los intentos de su pareja de ganar de
nuevo su confianza. No puede castigarla para siempre. No puede ser
fría y distante para siempre, y tiene que ser muy precisa con su
pareja acerca de lo que necesita de ella para sentirse segura, poco a poco,
nuevamente.
Una buena manera de que ambos puedan volver a tener confianza, es con un
“pedido” de conductas. Para la pareja herida. Pedir conductas que la hagan
sentir más querida, apreciada y segura, como “Dame tu itinerario de viaje”,
“Llámame durante el día”. “Cuéntame cuándo te
encuentras con tu ex-amante”, “Muéstrate cariñoso conmigo”,
“Abrázame y muéstrame que me entiendes cuando estoy molesta y
no te rindas”. Mientras el que ha sido infiel, debe de pedir conductas que
le re-aseguren que sus intentos de restaurar la confianza, están
haciendo algo de efecto: “Dime cuándo te sientes más optimista
sobre nuestro futuro”, “Dime que me estás empezando a amar de nuevo”.
Finalmente, aprender a perdonar, que no es lo mismo que olvidar. Perdonar
toma tiempo y no se puede pretender que sea rápida y
mágicamente y no pueden quedarse en silencio y actuar como que nada
pasó.
Yo aconsejo trabajarlo en un “setting” terapéutico. Tanto en pareja,
como cada una de las partes en terapia individual. Recuerden que cada uno
tiene una mezcla de sentimientos que la mayoría de las veces, es muy
difícil de descifrar sin ayuda objetiva.
No duden de escribirme si tienen alguna consulta. Mi correo es confidencial.
Hasta la próxima…
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