www.clubdeperuanos.com Mayo 2007

“INFIDELIDAD: Me Quedo o Me Voy”
Por Janet Amsel Sunshine

“Cuando descubrí tu infidelidad, dejé de sentirme ese ser especial para tí. Pero sobre todo, a un nivel más profundo, perdí la fe y la confianza en el mundo y en mí misma.”

Una de las cosas más traumáticas, es descubrir que tu pareja te es infiel. Es difícil cuando es un enamorado y lo es mucho más cuando se trata de un esposo o esposa de muchos años. La experiencia, resulta en estos casos tan devastadora, que es prácticamente imposible no cuestionarlo todo; desde el propio ser, la belleza física y la capacidad sexual e intelectual; sin dejar de lado las culpas rebuscadas y esos clásicos: “Si hubiera…”. No puedes creer lo que has oído. Estás en un estado de shock.

Pero la realidad de las cosas, es que un affaire no es más que un síntoma de algo que no funciona, o en la relación o en la persona que comete la infidelidad; y que las más de las veces, lleva a buscar fuera lo que no se tiene, a modo de “solución”, sin afrontarlo directamente ni trabajarse dentro de la relación de pareja.

Existen muchos mitos respecto a los affaires, como que el o la amante, es siempre más joven y sexy que el marido o esposa; o que siempre resultan en divorcio, cuando tras dicho evento, las posibilidades de mejorar la relación como de terminarla, son iguales.

Las estadísticas nos dicen que solo un 3% de las parejas que son amantes terminan casándose cuando descubren que no todo era color de rosa como pensaban cuando vivían en el mundo perfecto de sus encuentros a escondidas, sin cuentas ni hijos malcriados.

La pregunta es: ¿Hay futuro en un matrimonio después de un affaire? ¿Qué harías tú si descubres que tu pareja te está siendo infiel? ¿Lo perdonas o lo hechas y terminas el matrimonio o la relación? Pero para poder “decidir” si uno se queda o se va, es necesario hablar de los sentimientos de ambas partes envueltas en el affaire: el infiel y la persona a la que se le es infiel.

La persona a la que se le ha sido infiel, tiene un profundo y desgarrado sentimiento de pérdida cuando recién descubre la infidelidad. La imagen del mundo y de la vida se desquebrajan. La seguridad y confianza en sí misma, entran en conflicto, la sensación de ser descartable y no especial, invade poco a poco la mente, (tu matrimonio no era excepcional ni tú único); perdiéndose la idea del orden, de la justicia en el universo y la fe religiosa y las ganas de vivir que la sumen en una insoldable depresión.

De otro lado, la persona que ha tenido el affaire –el infiel- también se encuentra perdida en un laberinto de decisiones, pero que claramente, no se comparan con los sentimientos de la persona engañada. En este caso, su sensación de “self”, no ha sido violada, y lo más probable es que se dé lo contrario: Que la experiencia de haber tenido un amante lo haya validado, sintiéndose deseado por dos personas a la vez, mientras que la pareja, no se siente amado o deseado por nadie.

El hecho de que la pareja sufra una pérdida mucho más profunda, no quita que se esté experimentando un propio infierno. Cuando se descubre la mentira, en un comienzo, el infiel siente liberarse de un fuerte peso de encima y tranquilidad temporal al dejar de llevar dos vidas paralelas. “Estaba cansado de mentir”. Aún cuando no se sepa qué va a ser del futuro, al fin se está libre de las complicaciones, de las mentiras y de los cuentos para poder encontrarse con su amante.

Cuando el affaire sale a la luz, algunos que deciden dejar a su amante, sintiéndose ansiosos por continuar con su matrimonio y vida cotidiana. “Ya te dije todo, ya dejé a mi amante. ¿Qué más quieres que haga?” Y tienes que saber que hay que armarse de paciencia, porque la pareja va a pasar por una serie de sentimientos encontrados, entre shock, bronca, desesperación y mucha rabia. Toma tiempo.
Empero otros, no sienten culpa alguna. Y esta sensación de indiferencia y frialdad, es el insulto final.

Muchos se preguntan, si después de tanto daño es posible regresar a ser lo mismo que de antes. Y la respuesta es no. Nunca será como antes. A veces, podrá ser aún mejor y otras, aunque se quiera, uno de los dos terminará por separarse, mientras que otras, , no estarán dispuestas a regresar. Hay un dicho que reza, “Ante la crisis, viene la oportunidad”. La relación del matrimonio dependerá de la capacidad de ambos de poder trabajar en su relación y estar abiertos a hablar sobre la infidelidad. El que realizó el affaire, tiene que estar totalmente comprometido a trabajar en lo que hizo y responder una y otra vez, a las constantes e incontables preguntas de su pareja, que recuerden, ha perdido toda noción de fe y confianza en el mundo. El o ella, está en su derecho de preguntar y averiguar lo que sienta necesario para re-encontrar su tranquilidad mental y seguridad.

La confianza no es un regalo. Debe de ser creada y ganada, y no con palabras, sino con cambios de conducta específicos que digan a la pareja “Estoy comprometido contigo”. “Tú estás segura conmigo ahora”. Mientras que la persona engañada, necesita abrirse a la posibilidad de confiar nuevamente, y reforzar los intentos de su pareja de ganar de nuevo su confianza. No puede castigarla para siempre. No puede ser fría y distante para siempre, y tiene que ser muy precisa con su pareja acerca de lo que necesita de ella para sentirse segura, poco a poco, nuevamente. Una buena manera de que ambos puedan volver a tener confianza, es con un “pedido” de conductas. Para la pareja herida. Pedir conductas que la hagan sentir más querida, apreciada y segura, como “Dame tu itinerario de viaje”, “Llámame durante el día”. “Cuéntame cuándo te encuentras con tu ex-amante”, “Muéstrate cariñoso conmigo”, “Abrázame y muéstrame que me entiendes cuando estoy molesta y no te rindas”. Mientras el que ha sido infiel, debe de pedir conductas que le re-aseguren que sus intentos de restaurar la confianza, están haciendo algo de efecto: “Dime cuándo te sientes más optimista sobre nuestro futuro”, “Dime que me estás empezando a amar de nuevo”.

Finalmente, aprender a perdonar, que no es lo mismo que olvidar. Perdonar toma tiempo y no se puede pretender que sea rápida y mágicamente y no pueden quedarse en silencio y actuar como que nada pasó. Yo aconsejo trabajarlo en un “setting” terapéutico. Tanto en pareja, como cada una de las partes en terapia individual. Recuerden que cada uno tiene una mezcla de sentimientos que la mayoría de las veces, es muy difícil de descifrar sin ayuda objetiva.

No duden de escribirme si tienen alguna consulta. Mi correo es confidencial. Hasta la próxima…

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Janet Amsel Sunshine

Janet estudió en la Universidad Católica en Lima y se graduó en 1981 como Sicóloga Clínica. Se mudó a los Estados Unidos en 1986 e hizó una maestría en Adelphi University en New York en Trabajo Social Clínico. Después de residir y trabajar en New York, se mudó a Miami y luego a Boca Raton. Janet tiene una práctica privada de Sicoterapia en Deerfield Beach, FL donde se especializa en pareja y familia. Tambien está licenciada en hipnósis y regresión a vidas pasadas. Janet realiza psicoterapia en inglés, español y hebreo.

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