Lejos de casa
Estas son las historias de tres chicos comunes, de países distantes, pero con denominador común: El espíritu viajero, que un buen día los impulsó a hacer las maletas y tentar estudios en otros lares; lejos de sus ciudades natales, de sus amigos y familias. En el trayecto, se hicieron de buenos amigos, nuevas familias y ¡Hasta se enamoraron! Un Vikingo, un descendiente de Chosun y un francés, unidos por la calidez de un país que los cautivó y que sembró en ellos un gran afecto por el Perú, su gente, sus costumbres y ¡Su comida!
¡Un vikingo en Chimbote! Tómas O. Eiriksson
Lima.
Tómas, nació en Hanover, New Hampshire, pero, como él mismo refiere, sólo de casualidad, ya que sus padres, provenientes de Reykiavik, Islandia, estudiaban ahí en ese entonces. Este inquieto y aventurero chico, con más de 6 pies de estatura y 18 años de edad y estudiante de sociología, está ya casi de regreso a su tierra natal, después de vivir por 11 meses en Chimbote.
Él, llegó al Perú, el 8 de septiembre del 2006, por el programa de American Field Services, organización internacional, voluntaria, no gubernamental y sin fines de lucro, que provee oportunidades de aprendizaje intercultural para ayudar a las personas en el desarrollo de sus conocimientos.
Por aquel entonces, tenía la opción de escoger cualquier país del mundo, pero siempre quiso ir a Sur América, para aprender el español. Así, entre sus primeras opciones estaban Chile, Perú y Argentina; pero al final, viendo el mapa, “algo lo llamó”, y se decidió por el Perú, “Sabía que tenía una cultura muy rica”, añade.
“¡Chimbote, es lo mejor! Y tengo una familia muy buena que me trata como a un hijo, yo les digo Mamá y Papá, también tengo dos hermanos Chimbotanos, uno de 16 y otra de 14; (David y Mari Carmen) nos peleamos, jugamos y todas las cosas normales de hermanos”, nos cuenta risueño.
El idioma español de Tómas, es perfecto, nadie creería que viene de los lejanos glaciares, ¡Un vikingo en Chimbote! “Aprendí rápido, por la necesidad de comunicarme”, agrega. Y así, pasando primero por la etapa de adaptación, costumbres, comida y luego, la etapa de aprovechar todo lo que se pueda, ha viajado por todas partes del Perú, hecho los mejores amigos y hasta se ha enamorado. “He crecido como persona, me he podido conocer y perder el miedo”, nos comenta.
Y la etapa final es la más triste, la despedida.
“Va ser chévere regresar, reencontrarme con mi familia real y amigos, es todo como un sueño; algún día me levantaré de mi cama, en Islandia y sentiré que todo el año en Perú, ¡Fue como un sueño! ¡El mejor sueño de mi vida hasta ahora!”; añade Tómas, con los ojos húmedos. Pero, afortunadamente, no es un adiós, ¡Será un hasta luego!
Un “descendiente” de Chosun, en Lima. Ju Song Kim.
Lima. Ju Song, nació en Seúl – Corea del Sur, pero vive en Irlanda. Se define como un chico dinámico, activo y muy sociable. Este muchacho de un 1. 80 m. y 20 años, es amante del fútbol y fiel lector de las obras de Mario Vargas Llosa, y luego de hacer un semestre de economía y finanzas, está casi de regreso a Irlanda, después de vivir 7 meses en Lima.
Ju Song, llegó al Perú de forma casual, en diciembre del 2006, porque sus padres tenían unos amigos en Lima, que ofrecieron hospedarlo. Él buscaba conocer Latinoamérica y había ido primero a países como República Dominicana, Cuba y Venezuela. Una vez en Lima, se enteró que su universidad en Irlanda, tenía un programa de estudios con la UPC, en Lima; por lo que decidió hacer un semestre académico.
A sus 20 años, ha recorrido gran parte del Mundo. Los países de Europa occidental, los países bajos, Europa del Este y Centro América, son parte de sus recuerdos personales. Pero Ju Song, afirma que el Perú, a diferencia de otros países, se caracteriza por ser pluricultural. “El peruano es muy difícil de definir, no existe un estereotipo que los caracterice como en otros sitios”; añade.
“Lima, es una ciudad que tiene todo tipo de gente. Personas amables, algunas extremadamente amables y otros, poco responsables”, nos cuenta. Recuerda que al llegar al aeropuerto Jorge Chávez, un taxista le cobró 50 dólares hasta Miraflores, alardeándole que le parecía un buen muchacho y por tal motivo le había hecho un precio especial. ¡Criollísimo!.
“Me he tenido que adaptar a la puntualidad, los compromisos y el trabajo repartido, pues los peruanos tienen su propia hora y su forma de hacer las cosas. Todo lo toman a la ligera, lo cual es bueno, porque demuestra cierto equilibrio entre la seriedad y la broma; y al final, encuentran una manera responsable de hacer las cosas”, nos cuenta.
El idioma español de Ju Song, es casi perfecto. Al llevar un curso de español en mi escuela en Irlanda, aprendí lo básico y al llegar a Latinoamérica, la necesidad de comunicarme con otras personas me obligó a mejorar mi español, por lo que éste vendría a ser mi sexto idioma aprendido, después del coreano, francés, inglés, alemán y un poco de árabe, nos comenta. ¡Increíble!
Luego de una larga conversación con unos cuantos cigarros y unas tasas de café, llegó la despedida.
“Lo primero que haré al llegar a Irlanda, es hablar mucho sobre Perú y hacer mucha publicidad para difundir el ceviche, que es un plato exquisito al igual que muchos otros, pues acá, hay mucha variedad de platos y eso lo demuestro en los 7 kilos que he aumentado y que me llevaré a casa”; nos dice despidiéndose, entre risas.
Un amante del buen vino y los quesos, en el país de una de las maravillas del Mundo. Emilio Jumel.
Lima. Emilio Jumel, nació en el sur oeste de Francia, en el país Vasco francés. Su padre, es un francés de origen italiano y su madre, de origen vasco español, pero ha vivido casi toda su vida en África central y del oeste. Se define como una persona abierta a la que le gusta conocer otras culturas. Este chico de 21 años, es un apasionado de los deportes extremos y de la Historia; estudia negocios internacionales y está a sólo dos meses de regresar a Francia.
Emilio, llegó al Perú en marzo del 2007, luego de hacer un semestre en New York. Tenía, al igual que Tómas, para elegir entre varios países como España, Chile, Argentina y Perú; pero, finalmente fue atraído por la cultura tradicional y milenaria de nuestro país. Llegó a Lima, como un estudiante de intercambio con un programa que tiene convenio directo entre su universidad, la EBS de Francia, con la UPC en Lima.
A sus 21 años, ya conoce gran parte de África, Europa y EEUU. Sin embargo, Perú le ha parecido un país fascinante. “He recorrido muchos sitios en Perú, cada uno tiene su propio paisaje y gente. Huaraz, Trujillo, el Lago Titicaca y el cañón del Colca, en Arequipa, son sitios fascinantes; y ahora que Macchu Picchu, ha salido elegido como maravilla del mundo, ¡Quiero ir a Cuzco, para conocerlo!”,nos comenta entusiasta.
“La gente, ni qué decir, los percibo muy abiertos, diversos y muy sociables. Tanto así que tengo una enamorada peruana desde hace dos semanas”, añade entre risas. “La gente peruana ¡Es lo máximo!” En Lima, vive en una pensión con 15 peruanos y 5 extranjeros. Su relación con ellos es muy buena y se integra perfecto con todos y sobre todo con los peruanos, nos cuenta.
Nos confiesa que algo que le llamó la atención de este país, es el transporte. “¡Las combis son todo un espectáculo! Para los peruanos es un desastre, pero a mí me gusta la relación que existe entre pasajero y cobrador; y a la vez es curiosa, se asemeja al comportamiento del hombre en su estado más primitivo. ¡Quizás eso se deba a la falta de educación!, porque me sorprende que sólo el 6% del PBI, se invierte en la educación de este país; ¡Y es una de las cifras más bajas de América Latina!, lo cual es una lástima y espero que cambie”, nos dice de manera exaltada.
El idioma español de Emilio, es claro y sencillo. El, aprendió por su madre vasca y padrino mexicano, con quien, cada dos años, tiene la oportunidad de ir a México de vacaciones. El español, es la cuarta lengua que habla Emilio, aparte del francés, inglés y el Wolof, que es un dialecto africano propio de Senegal.
Luego de una divertida charla en medio del frío, llegó el momento de despedirnos.
“Lo primero que haré al llegar a Francia, es probar el riquísimo queso, tomarme una botella de vino y ver a mi familia. En el futuro regresaré a Perú, porque tengo pensado trabajar en proyectos de desarrollo en los países del tercer Mundo, y Sudamérica, está en mis planes”, nos cuenta al momento de despedirse.
Para Tómas, Ju Song y Emilio, nuestros mejores deseos de un buen viaje y de que muy pronto, regresen al Perú, que los espera con los brazos abiertos.
Entrevistas: Desde Lima, Antonio Tello y Luis Campos
Redacción: Lúa Garma Jauregui
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