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Viajando por Latinoamérica

En la década del 90, muy pocos peruanos viajaban por turismo, y los que lo hacían se dirigían principalmente a USA, donde Miami era la puerta de entrada. Los más afortunados incluían en su itinerario los Ángeles, Washington DC y New York. Los superafortunados tenían a Europa como destino de lujo. No obstante, el turismo en Latinoamérica estaba prácticamente en cero.

Nuestros países -por la inseguridad, como es el caso de Colombia, o la falta de infraestructura -, sencillamente no eran un destino turístico atractivo, a diferencia de Argentina, Brasil y Chile que si atraían a algunos compatriotas, solo que a pesar de la proximidad, un viaje a algún país latinoamericano era menos probable que uno a Miami.

Vientos de cambio

Pero todo esto quedó atrás, actualmente, el turismo regional ha crecido dramáticamente. Cada fin de semana, no sorprende encontrar en Lima grupos de brasileños, chilenos o colombianos en viaje gastronómicos de fin de semana. Sí, cada vez son más los latinos que recorren los mejores restaurantes de nuestra capital para deleitarse con un exquisito lomo saltado.

La moneda también nos favorece, el sol peruano –a pesar de una apreciación de casi el 25% con respecto al dólar, hace de Lima, una de las ciudades más económicas de la región para colombianos, brasileños y chilenos.

Hoy, la Ciudad de los Reyes está conectada con vuelos diarios a casi todas las capitales latinoamericanas. Así por ejemplo, todos los días, hay siete vuelos de Lima a Santiago, vía Lan o TACA, que despegan repletos, otros 5 vuelos a Bogotá, Buenos Aires y Sao Paulo, y casi la misma cantidad de vuelos a Miami, que hoy por hoy es solo un destino más.

Señores pasajeros: ¡Última llamada!

Latinoamérica en general se ha dado cuenta de que el turista no es el típico norteamericano o europeo que solía recorrer el mundo un par de décadas atrás, hoy son los propios latinoamericanos, muchos de ellos cansados de ir solo a Miami, los que han decidido explorar su propio continente.

Un fin de semana en Bogotá, Lima o Santiago dejó de ser una excentricidad. Vuelos y tarifas especiales de menos de US $300 dólares y paquetes con hotel incluido por US $599, lo confirman.

Definitivamente, el crecimiento de América Latina no solo se refleja en las cifras del PBI o en los indicadores de reducción de la pobreza, sino también en los vuelos cerrados, con pasajes de ida y vuelta, a ciudades cercanas para cerrar negocios o en búsqueda de diversión y relax para regresar felices y renovados a casa.

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< 3 A un Clic de distancia

¿Cuánto ha cambiado el amor? ¿Tenemos hoy menos tiempo para amar? Con el boom de las redes sociales, los chats y SMS ¿Funciona una relación a la distancia? ¿Existe el amor de lejos?

A diferencia de nuestras abuelas, hoy en día, las mujeres son independientes y multifacéticas, se preparan para ejercer una profesión, son madres porque así lo deciden, tienen hijos con o sin pareja y viven su sexualidad en su expresión más moderna.

¿Los hombres en cambio parecen algo confundidos no están seguros si el romance está de moda, los machos van perdiendo espacio, algunos trabajan en casa, mientras que ellas salen a trabajar. Los que se separaron se convirtieron en papás de fin de semana, en máquinas de dar propinas y ya no saben cómo relacionarse.

Inmersos en la era de las comunicaciones ¿Dejamos de buscar el amor? ¿Nos olvidamos del romance? ¿Nuestras relaciones se han vuelto más prácticas? ¿Hacemos todo y dejamos el amor para las horas que nos sobran en la agenda?

Sin duda, la respuesta a la mayoría de estas preguntas es un rotundo: Sí.
Salimos de casa, trabajamos y regresamos a casa repitiendo una y otra vez este inalterable ritual. Pasamos más tiempo frente a la computadora chateando con extraños que sociabilizando con los amigos y encima nos quejamos de lo solos que estamos. ¿Qué está pasando?
Definitivamente, la forma de relacionarnos ha cambiado. Y como toda especie que se respeta o nos adaptamos o nos adaptamos.

De Cusco a Amsterdam

Elena conoció a Chris en el tren poco antes de llegar a Machu Picchu. Ambos estaban solos, y desde el principio se sintieron muy a gusto conversando el uno con el otro. Caminando y tomando fotos en medio de este maravilloso paisaje, él le contó que trabajaba como diseñador para una importante empresa en Holanda, mientras que ella le mostraba orgullosa la foto de sus hijos adolescentes. De regreso en Cusco, Chris continuaba viaje rumbo a Bolivia, así que se despidieron e intercambiaron e-mails con la promesa de seguir en contacto.

Meses más tarde, Elena se sorprendió mucho al encontrar un tierno mensaje de Chris. Empezaron a citarse vía Skype, calculando las horas, anotando en el calendario las citas, mientras que los SMS hacían más agradable el día a día. Entre un clic y otro, ambos conocieron a sus familias a través de la pantalla. Y así poco a poco, la amistad dio paso al amor.

A finales del primer año, Elena y sus hijos viajaron a Miami gracias a una invitación de Chris para conocerse mejor. Luego, en complicidad con su hija, Chris llegó a Lima no solo a pasar sus vacaciones, sino a proponerle matrimonio a la mujer que lo hacía feliz.

Elena no podía creerlo, luego de una larga y desastrosa relación empezaba una nueva vida al lado de un hombre bueno que la amaba a ella y a sus hijos. De esto han transcurrido ocho años, la familia vive en las afueras de Amsterdam y los chicos que pasaron por un duro periodo de adaptación, idioma, costumbres y más, disfrutan hoy de los amigos y de las oportunidades profesionales que tienen ante ellos.

Del amor y otros cuentos

En las últimas décadas, los servicios de búsqueda de parejas se han vuelto una mina de oro y las citas on line se han multiplicado por miles en todo el mundo. La historia de Elena y Chris es la de un amor con final feliz, otras no los son tanto.

Algunos se pasan meses conversando con una persona a través del chat y cuando por fin deciden conocerse, no saben qué decirse. No hay química. Otros hacen de su Facebook una vida de cuento de hadas, viviendo exclusivamente para los ojos de los demás y los menos afortunados sufren en carne propia una estafa no solo emocional sino hasta bancaria. Los timadores de amor conocen bien el perfil: personas solas maduras profesionales y exitosas. Saben perfectamente cómo llenar la falta de afecto con las palabras precisas en el momento adecuado, y para cuando se dan cuenta el “fairy tale” se transforma en una pesadilla.

Pese a todo, ¿Que si vale la pena enamorarse? ¿Que si vale la pena empezar otra vez? Elena tiene la respuesta: -“El amor siempre se merece una nueva oportunidad”-.

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El sabor del downtown Miami

Entrevista a Juan Chipoco
Chef y dueño de CVI.Che105

Por Miguel Ubidia para el www.clubdeperuanos.com

En una amena entrevista telefónica, Juan Chipoco, chef y dueño del restaurant CVI.Che105 de Miami habló de sus últimos proyectos, con una pasión y energía tales, que nuestro Espía Culinario apenas si pudo esperar a compartirla con nosotros.

Espía Culinario: ¿Qué nos puedes contar de Pollos & Jarras?

Restaurant de Juan ChipocoJuan Chipoco: Pollos & Jarras es una versión de pollería peruana en su versión “chicha”, es decir más folclórica.
En la decoración se han integrado elementos clásicos de las pollerías del Perú, tales como madera, cemento, ladrillo y coloridos afiches para adornar la barra, al mejor estilo de los conciertos chichas que encontramos en algunas paredes de Lima. Contamos también con hornos ecológicos al carbón, que le dan a nuestro producto ese sabor netamente peruano, macerado con 19 ingredientes, entre especias y condimentos nacionales. Por si fuera poco, nuestros pollos son pollos de corral criados de manera natural. Podemos darnos el lujo de decir que somos el único restaurante de este tipo en Miami, que cuida la calidad del producto hasta el más mínimo detalle. Aquí se come pollo a la brasa como en Perú.

E. C.: ¿En términos de menú, productos y decoración, cuál fue tu papel en Pollos y Jarras y cómo repercutió en C.Viche 105?

J.C. Luis Hoyos y yo hemos invertido mucho tiempo en este nuevo proyecto. Hemos pensado en todo, desde la comida hasta la atención al cliente.

En Pollos y Jarras te recibimos con una porción de aguadito de pollo. Nuestro menú contiene una tabla de todo tipo de ajíes (chile peruano) para acompañar nuestras mollejitas de carretilla, choncholí, anticuchos de corazón, de lomo, así como choripapas. Todo un manjar de la comida criolla. En cuanto a tragos, la “CholaMaría” es una buena opción hecha a base de nuestro licor de bandera: el pisco.

E.C. ¿Desde que inauguraron este mes de febrero último, qué tal ha sido la recepción del público?
J.C. Estupenda. Todos quieren saber más de la cocina peruana. Hemos copado las reservas, en especial los días de semana. Nuestro staff suma 50 personas, y dada la concurrencia y la intensidad del debut muchos miembros del equipo original no han logrado sobrevivir, pero sin duda todo marcha bien. Por ejemplo, los fines de semana, en la misma calle de C.Viche 105, se puede observar una larga fila de personas deseosas de entrar a Pollos y Jarras.

E.C. ¿Ustedes son prácticamente dueños de toda la calle?

J.C. (Risas) Ello se debe a la preferencia y aceptación del público. Además, al lado de C.Viche 105 está “Huasca Lounge”, un bar con un ambiente muy al estilo Miami, donde la gente disfruta de excelentes tragos, música, además de pantallas gigantes que ofrecen vistas de Machu Picchu en 360 grados. Prepárense, pronto daremos la gran sorpresa en ¡Nueva York!

E.C. ¿Replicarás todos tus proyectos en Nueva York, es decir C.Viche 105 y Pollos y Jarras?

J.C: Solo te puedo adelantar que será una sorpresa para todos.

E.C. Gracias por tu tiempo Juan, en el clubdeperuanos.com estamos encantados de promocionar tus éxitos porque representan los logros de un peruano en el exterior.

@Club: Gracias “Espía” por tu invalorable colaboración con el ClubdePeruanos.com

Hotel DCO - Mancora
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Un hotel llamado DCO

…léase DESEO

Máncora es uno de esos balnearios bendecidos por la mano de Dios, tiene un clima soleado todo el año, su mar no solo invita a nadar sino que es el paraíso de las olas y ni qué decir de su buena pesca.
Ubicado al norte del Perú, con un mar de singular color azul y kilómetros y kilómetros de arena blanca, Máncora no tiene nada que envidiar a las más paradisiacas playas del Caribe.
¡Síguenos, qué esperas! Es momento de conocer un hotel llamado DCO.

El DCO Suites, Lounge and Spa es un hotel boutique de solo 7 habitaciones, un lugar que definitivamente sobrepasó nuestras expectativas y compensó con creces la mala impresión, valgan verdades, del pueblo de Máncora.

Si bien es cierto, ya nos habían dado excelentes referencias, una cosa es que te lo cuenten y otra que lo vivas. En DCO hay 17 empleados para 7 habitaciones, lo que significa que tienes a más de un empleado a tu entera disposición, y te podemos asegurar que todos, absolutamente todos harán de tu estadía, un ensueño.

En DCO, cada habitación tiene vista al mar, y dadas las características del hotel, éste no es del tipo familiar, sino más bien para parejas porque lo que no se aceptan niños menores de 14 años.

La sala de masajes está en la terraza del último piso, junto al jacuzzi, y mientras recibes uno puedes escuchar el vaivén de las olas, el canto de los pájaros y el susurro del viento. ¿Te parece poco? Luego de un relajante masaje te esperan una botella de champagne helada con uvas frescas.

Por las noches, en el área de la piscina, DCO proyecta películas al aire libre para que los huéspedes las disfruten con una copa de vino, champagne o si prefieren pop corn.

Por estos lares la temperatura del mar es una delicia, las playas son prácticamente para ti, puedes hacer largas caminatas, alquilar caballos, disfrutar de un revitalizante paseo, y esporádicamente encontrarás a otras personas haciendo lo mismo que tú: Disfrutar de la naturaleza. Al final del día podrás deleitar tu paladar con unas exquisitas langostas.

Si deseas pasar unos días al lado de la persona que amas, si estás enamorado o si solo buscas alejarte del bullicio urbano, DCO es ese lugar creado especialmente para hacer tus deseos realidad.

@Club: Puedes viajar a Talara en Star Perú, el trayecto del aeropuerto de Talara a Máncora es de solo 40 minutos en lugar de 2 horas desde Tumbes.

FOTO ANDINA/Juan Carlos Guzman Negrini
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Ya llega…ya llega el Tren

TODOS, absolutamente TODOS los peruanos que vivimos en EE.UU. conocemos la historia del tren eléctrico de Lima, caballito de batalla del ex presidente Alan García.  Para algunos –los que nacieron antes de 1980– es probable que se acuerden del inicio de su construcción durante el primer gobierno aprista.   El resultado: columnas vacías erigidas sin sentido que recorrían la ciudad. 

Luego de 26 años de espera – sí, casi tres décadas después– el aclamado y polémico tren inició esta semana sus recorridos de prueba por primera vez.

¿Increíble no? Y es que el tren eléctrico ya está funcionando, y por un mes los viajes en él serán completamente gratuitos, ya que está en periodo de prueba.  De esta manera, los habitantes de Lima Sur –como por ejemplo, Villa el Salvador– que antes les tomaba más de dos horas llegar al centro de la ciudad en las infames, caóticas e inseguras combis declaradas por la mismísima Defensoría del Pueblo como un medio de transporte inhumano, ahora podrán hacer el recorrido en sólo ¡30 minutos!

Sin embargo, no todo es perfecto.  Si bien es cierto, toda la ruta del tren ya está terminada, no hay  suficientes vagones para ofrecer un óptimo servicio. Recién estará operativo al 100% a finales del 2012, cuando llegue la nueva flota. Mientras tanto, el servicio operará con los cinco trenes adquiridos hace 25 años. El Sistema Eléctrico de Transporte Masivo de Lima y Callao –nombre oficial del tren eléctrico– pasará cada 20 minutos.   

Para muchos, los 20 minutos de espera valdrá la pena. Con este nuevo sistema de transporte los usuarios  podrán ahorrar cerca de dos horas de viaje. Tiempo promedio que se necesitaba para movilizarse en las destartaladas e inseguras combis (vehículos que, lamentablemente, fueron el símbolo del transporte público por muchos años).  

Poco a poco y en forma muy lenta para la mayoría de limeños, con el tren eléctrico y la primera línea del metropolitano, la ciudad comienza a tener un transporte público masivo, respetable, limpio, seguro y sobre todo, funcional  –acorde con el rápido crecimiento de la capital peruana–.

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Lima la Indomable

Si comparamos la Lima del año 2000 con la del 2011, podemos decir que definitivamente hemos mejorado. Es más limpia, hay mejores avenidas, los parques están muy bien cuidados, y es una ciudad mucha más ordenada que la caótica urbe de los años noventas. Sin embargo, si me permiten citar a nuestro querido Vallejo, “hay, hermanos, muchísimo que hacer”.

Empezando por los mismos limeños. En nuestra capital, la mayoría de habitantes no tienen ¡ninguna! consideración por el prójimo. Es paradójico que una ciudad que normalmente es tan hospitalaria con el extranjero sea tan hostil con sus propios vecinos. En las calles vemos a diario como los limeños se agreden, insultan, gritan y se mentan a la madre cuando manejan. Es imposible estar treinta minutos en el auto sin que te cierre el camino otro carro, sin que te toquen la bocina o sin que te insulten… o sin que hagan las tres cosas juntas, que es lo más probable. Y es que en esta ciudad el que más insulta es el más vivo; el que no respeta la cola es el más “mosca”; el que roba cable es el “más más”. Y el resto ―léase la gente normal, es decir, respetuosa de las reglas sociales― son unos “pelotudos” que “no saben manejar”, que respetan las cajas rápidas en los supermercados, que no se estacionan en los parqueos para discapacitados, que respetan la preferencia hacia ancianos y embarazadas en los buses y colas. Tremendos “pelotudos”, ¿no?

Así el estado de las cosas, el montar bicicleta en Lima es un deporte de alta adrenalina, casi un acto suicida, y lo peor de todo, es que muchos consideran esta situación como una característica “pintoresca” y hasta “divertida” por decir lo menos; y no como lo que es, el síntoma de una sociedad sin ningún respeto al prójimo y con una carencia absoluta de una educación cívica básica y elemental para lograr una convivencia cuando menos estable, porque decir armoniosa ya es mucho pedir.

No quiero hacer de abogado del diablo, y debo reconocer que es verdad, que el país ha avanzado mucho. Pero ahora es tiempo de crecer en otro campo que no es el económico ni el de infraestructura: es momento de cultivar valores, de desarrollar una cultura de sociedad desarrollada. Entonces, sólo así dejaremos de actuar como tercermundistas; sólo así pasaremos de ser un país en vías de desarrollo a uno desarrollado. De qué sirve tener un PBI en crecimiento constante si al salir a la calle no respetamos a nuestros vecinos y cualquier loco al volante nos puede matar mientras esperamos tranquilamente en un paradero.

Si bien este cambio cívico empieza por casa, se ha logrado enderezar a muchos a través de las leyes, y el control y ejecución de éstas. Prueba de ello es el Callao. Cuando nuestros afiebrados conductores ingresan a la Provincia Constitucional se vuelven completamente ordenados: respetan el límite de velocidad, no tocan la bocina, no cambian de carril una y otra vez, y no hablan por celular mientras manejan. Y es que en el Callao, desde hace ya años, se desarrolla una política de tránsito de tolerancia cero; y a punta de papeletas y sanciones ejemplares y reales ―no de las que se arreglan con una ‘coima’― se ha logrado ordenar el tráfico.

Qué esperan entonces nuestras autoridades para enderezar un poco este árbol. Hay que recordar que la letra con sangre entra. No olvidemos que ahora manejar sin el cinturón de seguridad es parte ya de nuestro pasado, como lo es la hiperinflación, la leche Enci, los apagones, o incluso fumar en los restaurantes. Como vemos, con un poco de esfuerzo podemos superar nuestros errores, y esperemos que pronto también sea parte de la historia el caos vial que nuestra ciudad vivió hasta fines del 2011.

El Albergue - Ollantaytambo
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Hoteles con Personalidad

Enclavada en el ombligo del mundo según los antiguos peruanos, las calles de la ciudad del Cusco siguen manteniendo el encanto incaico y la majestuosidad de la arquitectura colonial. Pero en los últimos años, además de sus hermosas vías y su ya legendaria vida nocturna, también destacan sus hoteles y restaurantes.

Como hemos escrito antes, los hoteles de lujo que se han instalado en la capital arqueológica de América han transformado la ciudad y también la han encarecido, sin embargo, ¿qué pasa si uno no tiene el presupuesto para hospedarse en uno de estos hoteles de cinco estrellas pero le gusta la comodidad y el estilo de ellos? ¿Qué pasa si uno ya no es el mochilero aventurero de las épocas de estudiante, sino mas bien el joven profesional exitoso que exige limpieza y comodidad pero no quiere abusar de su bolsillo ni de su crédito?

Bueno, sucede que descubrimos el Hotel Andean Wings. Un hospedaje de 16 habitaciones que tuvo como su primer huésped a la estrella de Hollywood Lucy Liu de los «Angeles de Charlie» cuando visitó la Ciudad Imperial. Sus dueños son dos jóvenes limeños y una artista sudafricana que inicialmente pensaron hacer un hotel para mochileros, pero luego se entusiasmaron e invirtieron tanto en la reconstrucción de una casona colonial antigua que terminaron levantando un hotel boutique. Ellos mismos están todo el día allí paseándose y atendiendo a los clientes. Bien dicen que el “ojo del amo, engorda al caballo”. Y los huéspedes que reciben son personas que probablemente estén en Cusco atraídos por el misticismo de nuestra ciudad. Mientras escribíamos en el bar de este hotel, al lado nuestro había una pareja de argentinos. El muchacho llevaba una barba que lo hacía parecer la reencarnación del Che Guevara en unos de sus viajes en motocicleta por nuestro continente, pero a diferencia del revolucionario comunista, buscando las comodidades materiales que nos gustan a todos.

Después de quedarnos dos noches en Cusco, partimos rumbo a Ollantaytambo, donde nos quedamos en «El Albergue Hotel«. Este es un hotel erigido en la misma estación del tren de Ollantaytambo, y fue adquirido por una pareja norteamericana que decidió instalarse en el Perú en la decada de los 70. Al inicio, el simpático par de gringos cobraba US$ 1 por el derecho a dormir a los “aventureros” y aún pocos turistas que en esa época llegaban a conocer nuestras imponentes ruinas. Viendo que había mucho potencial, decidieron quedarse; y aunque Wendy, la mujer, quien es además artista plástico, algún tiempo después quedó viuda y con tres pequeños hijos, se quedo allí, y ahora uno de sus hijos es el administrador.

En el Albergue, afortunadamente, no hay TV. Así que si tu concepto de vacaciones o descanso es internarte en un hotel y ver televisión, definitivamente aquí ni te hospedes (aunque sí hay Internet). Además, hay algún mago en su restaurante, pues la comida que tiene es exquisita. Respecto a los precios, actualmente hay habitaciones de hasta US$ 100 dólares; y si bien es cierto que no es un hotel de lujo, y probablemente tampoco quiera serlo, tiene habitaciones amplias e impecables, y una calidez en el servicio que lo hace especial. Tanto así, que muchos los que allí se hospedan terminan siendo amigos de sus anfitriones.

Shanghai
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Un Peruano en Shanghai

Por Javier Justo

Estos días escribo desde el otro lado del mundo: desde Shanghai, al este de China. He llegado hace tres días y mañana viajaré a Beijing. Aunque llevó poco tiempo en este país, estoy siendo testigo de cómo el balance del poder mundial está pasando del oeste al este con una velocidad supersónica. Además, será la influencia de la mística oriental o su realidad económica, pero la visita me ha servido para reflexionar acerca de nuestro país, para meditar y pensar en dónde estamos y hacia dónde vamos. 

En términos macros, China ya se ha convertido en la segunda potencia del mundo.  Este año superó a Japón luego de haber aventajado, en años anteriores, a países como Alemania, Inglaterra, Francia y, una a una, a todas las potencias de Europa y del mundo.  Sin embargo, en términos per cápita, China no sólo es más pobre que todas las potencias a las que ya pasó, sino también, incluso, que nuestro país.

Shanghai es una ciudad de 16 millones de habitantes, donde en sus amplias calles, avenidas y babilónicos rascacielos −prácticamente todos construidos en los últimos diez años− se desarrolla una arquitectura en la que se combina lo súper moderno y futurista con las construcciones del siglo XIV… y todo en el mismo vecindario. El pasado y el futuro amalgamado en una sola dirección: el progreso.

Al ver a esta ciudad asiática desde lo alto de un hotel de 31 pisos, puedo asumir que esta ciudad, en una desenfrenada carrera por el desarrollo, probablemente ha perdido mucho de su encanto, para darle paso a cientos de rascacielos, que al fin y al cabo, no son muy distintos de los que se construyen en New York, Hong Kong o Dubai. Pero lo que sí me sorprende, es la inversión en infraestructura que ha convertido a Shangai un una metrópoli muy atractiva, moderna y cosmopolita. Así, al llegar al aeropuerto, ya la primera impresión que nos da esta urbe es que, hoy por hoy, es más importante que New York. Al salir del aeropuerto, uno toma un súper tren, en que ni bien uno se está terminado de acomodar en el asiento y ya llega a la ciudad en tan solo siete minutos. Los turistas toman fotos del velocímetro cuando este comienza a marcar la velocidad: 100, 150, 270, 380, 440 y luego comienza a descender anunciando que se está llegando a destino.  El tren ni se mueve, es decir, no se siente el movimiento. Sólo se mueven los turistas norteamericanos y europeos tomando fotos del futurista transporte; en cambio, los chinos viajan tranquilos leyendo relajados, y probablemente sonriendo con cierto orgullo sabiendo que están sorprendiendo al mundo.  A propósito, recuerdo que una señorita china nos hizo un comentario en el avión que resume la realidad que acabo de relatar: “!Es que en USA todo está muy viejo!”.

Pero volviendo a mis reflexiones respecto al Perú, motivadas por esta epifanía asiática, debo decir que en los últimos años, si bien el Perú ha vivido un crecimiento económico a ritmos casi asiáticos, nuestras ciudades −aún con sus innegables mejorías− no se han transformado. Así, los proyectos de infraestructura se han limitado a uno que otro bypass;  el tráfico es aún caótico, y está empeorando: el Metropolitano es un proyecto que tardo 5 años en concluirse, pero que sólo ha aliviado parcial y minoritariamente el problema. El limeño, aún en su gran mayoría, se traslada en un servicio de transporte público que ha sido considerado “inhumano” por la Defensoría del Pueblo.  En buena cuenta: Nuestro transporte público ¡no es apto para humanos!

El mundo esta cambiando. Muchos de los países que antes eran considerados pobres y subdesarrollados, ahora los llaman emergentes, y se han convertido en el motor de la economía mundial. Nuestro país no se puede quedar atrás, y mas allá de que los números de nuestro crecimiento han sido bastante alentadores, estamos aún muy lejos de la verdadera transformación.  Lima, como capital del Perú, debe de invertir millones en infraestructura.  Plata hay.  Millones para que nuestra ciudad, con sus 8 millones de vecinos, se convierta en una ciudad de la cual todos nos sintamos orgullosos y que los proyectos de infraestructura no sólo sirvan para aliviar a todos los limeños, sino también que sean un ejemplo de cómo una ciudad latinoamericana, erigida sobre un desierto, se convirtió de caótica, hostil, agresiva y desordenada, en una ciudad moderna, humana y orgullosa de sí misma. 

El Valle Sagrado - Urubamba
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Inversiones Sagradas

No cabe duda que el turismo está transformando nuestro país. Y si bien es cierto que los inversionistas estarán cautelosos por las elecciones, las oportunidades en nuestro país están en todos lados.

Uno de estas oportunidades es el Valle Sagrado, que comprende varias ciudades entre Pisaq y Ollantaytambo, a lo largo del río Vilcanota. El Valle esta ubicado a sólo 2,900 metros sobre el nivel del mar; es decir, 500 metros menos que el Cusco, por lo que muchos turistas a quienes les afecta el mal de altura prefieren hospedarse allí antes de ir a la capital del Imperio. Es más, algunos incluso hasta se pasan por alto el Cusco ya que su intención es sólo ver Machu Picchu. En los 50 kilómetros que separan Pisaq y Ollantaytambo se han instalado decenas de hoteles de lujo como el Aranwa, El Tambo del Inka del Libertador, el Río Sagrado del Orient Express, el Casa Andina Private Collection, etc. Además de varios hoteles-boutique.

Este boom turístico no sólo ha transformado el área, sino también ha incrementado la demanda por los terrenos, lo que ha disparado el precio del metro cuadrado de 10 dólares a 50 o 60 dólares. Es más, la futura construcción del aeropuerto de Chincheros −a sólo 30 minutos de Urubamba− probablemente convierta al valle de Urubamba en un pujante centro turístico, ya que se prevee que un alto porcentaje de turistas opten por quedarse en el valle, en lugar de la metrópoli inca, para evitar el soroche.

Pero, ¿ahora con la incertidumbre electoral, es bueno invertir allá? Depende de ti. Por ejemplo, los pocos que se aventuraron en invertir en el 2006 durante las semanas que estabamos con la disyuntiva de elegir entre Ollanta Humala y Alan Garcia han visto que sus propiedades se han apreciado significativamente. Ellos se la jugaron, y ellos ganaron.