| No hay recetas, no hay trucos, no hay un camino conocido ni seguro. En este rol se cumple más que en otros, el dicho que dice que "se hace camino al andar". Ser madre implica un compromiso, una responsabilidad, y amor sin límites. Este mes nuestra elegida como "La Peruana del Mes" (si, como ven es una mujer) ha sido una compatriota, viuda, madre de dos hijos, que reside en los Estados Unidos hace ocho años.
Cecilia, como la mayoría de inmigrantes, ha tenido que pasar por situaciones que ponen los nervios "al límite" de la resistencia. Sola,.con 2 hijos hombres, en un país extraño,... y sin hablar inglés. Cada una de estas situaciones implican un reto para cualquier persona. Por eso vivirlas todas, de golpe, es sin duda estresante, y un gran reto. Cecilia llegó hace sólo 8 años a La Florida, con dos hijos hombres en plena adolescencia. Alejandro de 14 años, y Alonso de 12. Ella sabía que la odisea que se había propuesto no sería fácil. Sin embargo, estuvo decidida a salir del Perú, porque tenía la convicción de que sólo así podía ofrecer un futuro prometedor a sus dos hijos.
Cecilia se casó a los 22 años con su primer enamorado, Alejandro de la Puente. En ese entonces ella terminaba su último año de universidad, y el feliz novio empezaba su carrera como ginecólogo. Lamentablemente, esta historia de amor tuvo un triste final. Seis años después de casarse y luego de una larga enfermedad, Cecilia enviuda, a sus 28 años y con dos hijos, Alejandro de 4, y Alonso de 2 años. La enfermedad de su esposo la llevó a vivir a Houston, acompañándolo en su lucha contra el cáncer (linfoma). Después de once meses, viviendo prácticamente en el hospital, Cecilia y Alejandro vuelven a Lima para estar con sus seres queridos.
Un mes después de su regreso a Lima, Cecilia enviuda. Recordando aquellos días nos cuenta: "Mi hijo mayor, que en esa época tenía cuatro años, me preguntó por su papá. Me dijo: "¿Por qué no estás en el hospital? Le contesté que ya no iría al hospital. Mi hijito, de tan sólo cuatro años, me dijo "Entonces mi papá se murió" Cecilia recuerda que en ese momento vio a su pequeño y se convenció de que era obvio que tenía que salir adelante por sus hijos. Tenía que enfrentar su futuro, su educación, su crecimiento, absolutamente todo, sola. Si bien han pasado ya 18 años desde aquel día, para Cecilia es muy difícil hablar de esos sucesos sin conmoverse ni dejar de ponerse nostálgica.
Cecilia tenía claro que sólo podía elegir entre dos opciones. Una, caer en la depresión y la otra, enfocarse en esos dos niños que iban a crecer sin papá. Gracias a su temperamento, a su fuerza, al amor por sus hijos sacó las fuerzas necesarias y se enfocó en "trabajo, trabajo y trabajo" y "mi casa, mi casa, mi casa"
El tiempo cura las heridas y sana los corazones. Pasaron los años después de la muerte de su esposo, y los hijos crecieron. Cecilia tuvo una nueva relación que no funcionó después de lo cual creyó necesario irse de Lima, migrar y olvidar el pasado para construir un futuro diferente. Las experiencias que Cecilia tuvo como mujer sola, viuda, fueron difíciles. "En Lima, a la mujer sola se la discrimina socialmente. Si vas a una reunión,.y el marido de una amiga demuestra ser muy atento contigo, inmediatamente te acusan de estar tratando de quitarle el marido a esa mujer. Es complicado."
Cecilia decidió "empezar de nuevo y lejos". Conversó con sus hijos, renunció a su trabajo, vendió sus cosas, tomó el avión con sus dos hijos...y con US$ 600 dólares en la cartera llegaron todos a la Florida. Era el año 1996.
Su primer trabajo en los Estados Unidos fue como recepcionista en una oficina. Lamentablemente al tercer día la despidieron por su limitado conocimiento del inglés. Entre los años 1996 y 2000, tuvo doce trabajos diferentes. Fue empleada de una mujer hindú. Nos cuenta que hacía de todo. Lavaba, planchaba, organizaba la oficina. Digamos que Cecilia se acomodaba bastante bien a las necesidades de la patrona. Sin embargo hubo algo difícil de aceptar. La hindú le pidió que le depilara las cejas. Esa fue la gota de derramó el vaso. Cecilia, con la simpatía que aún irradiaba durante la entrevista, le dijo a su "patrona", que su religión no le permitía "depilar" a otras personas. Pocos días después renunció para buscar otro trabajo. En otra época, empezaba a trabajar a las 4 de la mañana repartiendo el New York Times. "Llegué hasta tener tres trabajos al mismo tiempo. Trabajaba 16 horas al día" recuerda .Pero Cecilia sabía que todo eso era temporal, y que estaba pagando el "derecho de piso". Su suerte cambió en el año 2000. Desde entonces, Cecilia trabaja en una de las compañías de transporte más importantes de los Estados Unidos, como supervisora de cuentas, y además tiene dos personas a su cargo. Cecilia maneja importantes cuentas de compañías en el Perú y en Argentina.
Sus dos hijos son estudiantes universitarios. El mayor cursa el último año de la carrera de Física, en la "Florida International University". Tiene planes de realizar una maestría especializándose en Física Nuclear en la "Dure University". Por su parte, el menor aún se encuentra cursando el bachillerato. Si bien Cecilia reconoce que le gustaría tener un hombre a su lado, también afirma que si lo "encuentra" necesitaría mínimo un departamento de 3 dormitorios...uno para ella sola, el otro dormitorio para él, y uno más para cuando quieran dormir juntos.....
En este día de la madre, con esta entrevista a Cecilia, queremos recordar los constantes sacrificios que hacen, han hecho, y siguen haciendo las madres por nosotros, aunque en ocasiones les paguemos mal. Queremos también rendir un homenaje a aquellas mamás que ya no están con nosotros físicamente. No hay hijo que no extrañe a su madre ausente. Ella estará siempre en nuestro corazón hasta el día de nuestra partida de este mundo.
¡¡¡Feliz Día de la Madre !!!
Corrección de Redacción: Marianne Blanco Dejardin
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