¿Un “Blind Date” que promete?

A Milagros la contacto por primera vez durante mi incursión de noviembre. Seguramente intercambiamos mensajes, pero antes de que pudiera invitarla a salir había desactivado su perfil o yo había regresado con Paola. De cualquier forma le perdí el rastro y en esta nueva incursión de enero la reencuentro con otro nombre y con fotos diferentes. Mensajes cortos iban y venían hasta que descubrí que se trataba de la misma chica de noviembre.

Un día me deja su teléfono y al día siguiente vuelve a desaparecer sin darme tiempo siquiera de anotarlo. Así que me digo a mí mismo, qué mejor momento para desempolvar algunas “habilidades hackerianas”, poco honorables, pero que bien valen para recuperar ese número de la memoria de mi computadora.

Me animo a llamarla con cierto temor al rechazo, como un chiquillo de quince años cuando lo hace por primera vez. Y así con el teléfono debidamente anotado y habiendo intercambiado usuarios de Skype y direcciones de correo electrónico, la comunicación fluye con facilidad.

En lo personal, creo uno debe ser poco invasivo y avanzar con cautela tratando de obtener la información necesaria, pero sin estropear la frágil relación que recién se inicia. De modo que puedes preguntar en la medida que te pregunten, aunque ella preguntaba poco. Es entonces, cuando al fin consigo saber, lo que considero determinante para si quiera pensar en iniciar una nueva relación, sólo que la respuesta no es favorable. Ella vive muy lejos, en un barrio emergente, atravesando el río y mares de gente.

Definitivamente, la distancia y el tráfico nos jugarán en contra pienso, mientras la espero en el lugar pactado. Ella va retrasada, pero consciente de eso me envía un mensaje de texto pidiendo que la espere un poco más. Estoy parado apoyado sobre mi auto, cuando timbra mi teléfono y en lugar de contestar levanto la mirada para ver a lo lejos a esta linda chica que exhibe sus piernas en un ligero vestido, como si atravesara un pasarela frente al supermercado. Dios la hizo guapa. Veamos que más pasa…

Me saluda con un beso en la mejilla y muy alegre se sube a mi auto.
El café pactado sería poca cosa para tremendo trote que se ha dado, así que rápidamente le pregunto si ha cenado y si ha comido sushi alguna vez.
-Comida japonesa – explico. -Sí, con palitos -.
El lugar queda cerca y no da tiempo para explicaciones…

–Mira, los palitos se toman así, el de arriba con tres dedos, como pinza sin hacer mucha presión y el de abajo apenas apoyado sobre el anular y éste sobre el meñique. 10 cortes, más dos de cortesía y una jarra de té verde para los dos. La charla estuvo buena. Ella es obstetra y los partos siempre son buen tema de conversación. He asistido a dos por los que puedo opinar con conocimiento. Al terminar, éramos los últimos en el lugar. La noche se había pasado rápidamente sin que nos diéramos cuenta.

No podía llevarla a casa, pero la acompañe al paradero. Quisiera volver a verte le dije. Pero los siguientes días estaré con mis hijas, tal vez la próxima semana. Y la próxima semana llegó y sigo aquí sin verla. Me dijo que viajaba, pero según Facebook está en el cine. Exijo una explicación!!!

3 Responses to “ ¿Un “Blind Date” que promete? ”

  1. Eugenio Rios

    Hablando de “Blind date”, saben ustedes de alguna agencia seria y eficiente para conocer personas del sexo opuesto. Me refiero en el Peru con mujeres del Peru o de otros paises de Latinoamerica y en particular Hondurenas.

  2. Total?! Quieres conocer peruanas o hondureñas?

  3. Uno se expone a ser ultrajada con locos y locas en la internet. No creo en las citas a solas, la gente miente mucho. Y ella lo saluda con un beso en la mejilla?, que confianza, no cabe duda las mujeres ahora son faciles de encontrar y baratas.

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